Fiesta del PCE 2010

En la carpa de Cuba con la bandera de la Revolución

Ruta de Aigualluts cerca de Benasque

En la pradera después de Aigualluts, a los pies del Aneto.

Impresionante cascada de Aigulluts

La espectacularidad de esta cascada es para no olvidarse de ella.

Las Gradas de Soaso

Un espectaculo en los Pirineos Aragones

Cascadas de la Larri en, la espectacularidad alubrada a nuestros ojos

Un valle Glaciar eún vivo en los Pirineos Aragones

A los pies del las agujas del Pico Perramo, con su ibón

Otro rincón sin desperdicio pero muy duro de alcanzar

La Alhambra de Granada

La Alhambra desplegando toda su majestuosidad por la noche

La Alhambra de Granada

El patio de los Leones después de su restauración

Caracassonne

Ciudad Patrimonio de la Humanidad al sur de Francia

Mont Saint Michel

En la Normandia francesa se encuentra emplazada esta abadía espectacular

Castillo de Chambord

En el Valle del Loira, merece la pena ver este chateau

La Cueva de Zugarramurdi

En el norte de Navarra, se encuentra este lugar misterioso

En el alto del Mugrón

Una jornada de reivindicación con la Plataforma contra el ATC de Zarra.

Vista Labor de Torregrande

Edificio centenario con planta defensiva acastillada en Almansa.

Fiesta PCE 2012

Cayo Lara apoyo la reivindicación de la Coordinadora en Defensa del Hospital de Almansa para su no privatización.

Marchas de la Dignidad

En pleno tramo de Chinchilla a Albacete de camino a Madrid con las Marchas 22-M.

Fiesta PCE 2014

Un rato distraido con Cayo Lara en los puestos de la Fiesta del PCE.

Fiesta PCE 2014

Gines Fernandez el Director de Mundo Obrero, mítico periódico del PCE.

Marchas de la Dignidad Almansa

Movilización contra los recortes sociales y libertades colectivas, reclamando Pan, Techo, Trabajo y Dignidad 21.03.2015.

VIDEOS MARXISTAS, MATERIALISMO HISTORICO, DIALECTICA, SOCIALISMO CIENTÍFICO. FILOSOFÍA MARXISTA
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MARX: DIALÉCTICA, HISTORIA Y COLONIALISMOS
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jueves, 4 de febrero de 2021

Las tres guerras de la vacuna contra el coronavirus


El descubrimiento, la distribución y las licencias originaron enfrentamientos que están muy lejos de resolverse. La historia de espías, contratos oscuros, atrasos y mercado negro, donde la vacuna se vende entre 250 y 350 euros «con entrega garantizada en cualquier lugar del mundo».

La vacuna contra la covid-19 dio lugar a dos guerras, y hay una tercera más agazapada en el horizonte: la primera fue por su descubrimiento; la segunda, en curso, por su distribución, y la tercera, por venir, concierne las licencias. Las dos primeras guerras dejaron a los países del sur relegados en los estantes de las buenas intenciones: Occidente compró el 90% de las dosis producidas por los laboratorios de Estados Unidos.

En la primera guerra, Estados Unidos, con los laboratorios Pfizer-BioNTech (BioNTech es alemán) y Moderna, Gran Bretaña y Suecia con la vacuna AstraZeneca/Oxford, China con las vacunas Sinopharm y Sinovac y Rusia con la vacuna Sputnik V fueron los actores que monopolizaron la escena. 

La segunda guerra, la de la distribución, es un laberinto que se complica cada día. ”El tema de la distribución se ha convertido en una auténtica encrucijada política”, afirma la politóloga Amandine Crespy. Esa guerra entre laboratorios y Estados por el suministro de las dosis necesarias es una disputa que ya tiene un nombre: ”la diplomacia de la probeta”. Los Estados elaboraron una agenda que debía aplicarse en el terreno durante las campañas de vacunación, pero los laboratorios, principalmente Pfizer-BioNTech y AstraZeneca, regulan el abastecimiento según sus intereses, sin respetar sus compromisos. 

Francia había calculado vacunar a cuatro millones de personas a finales de febrero de 2021, pero sólo poco más de dos millones de personas recibirán su dosis. Pfizer-BioNTech redujo el suministro en un 20% y AstraZeneca/Oxford lo hizo en una escala muy superior. El laboratorio británico-sueco ya anunció que apenas suministrará una cuarta parte de los 400 millones de dosis destinadas a la Unión Europea, de las cuales 100 millones durante el primer trimestre. El contrato fue firmado en agosto de 2020 entre los británicos y la Comisión de Bruselas e incluía el pago de 365 millones de euros. 

La vacuna AstraZeneca/Oxford presentaba la mejor opción. Su producción es menos costosa y, también, es más fácil de conservar y transportar. La fórmula Pfizer/BioNTech requiere que sea mantenida a temperaturas muy baja (70 grados bajo cero). La comisaria europea de la Salud, Stella Kyriakides, acusa a los británicos de incorrección: ”la idea según la cual la empresa podría saltarse sus compromisos no es ni correcta, ni aceptable”, dijo Stella Kyriakides. Pascal Soriot, el presidente del grupo del Reino Unido, alega que “Londres había estipulado que el abastecimiento preveniente de la planta británica sería destinado, primero, al Reino Unido”. 

Con 32 millones de personas infectadas y más de 700.000 muertos, la región de Europa hizo una apuesta doble: para empezar, optó por la primera vacuna disponible y autorizada (Pfizer-BioNTech), luego por Moderna y después, antes de que la UE la aprobara, la de AstraZeneca/Oxford, más económica y más fácil de distribuir. Recién el viernes 29 de enero de 2021 la Agencia Europea del Medicamento (EMA) autorizó la formula de AstraZeneca. 

La vacuna rusa Sputnik V y las dos chinas no circulan en los países de la Unión Europea. Sólo un país miembro, Hungría, autorizó la vacuna rusa Sputnik V y la del laboratorio chino Sinopharm. En esta batalla por la distribución se esbozan claramente las líneas de las fracturas que dividen al mundo. Por un lado, los países de Occidente se vuelcan exclusivamente a sus vacunas y se apoderan de ellas a fuerza de millones de dólares. Por el otro, China y Rusia compiten con las potencias de Occidente. Pascal Boniface, director del Instituto francés de Relaciones Internacionales y estratégicas (IRIS) señala que “en esta rivalidad estratégica se nota muy bien que emana un perfume de Guerra fría”. 

La Argentina percibió muy temprano esa trama e hizo un gesto lleno de significados. El presidente Alberto Fernández fue el primer jefe de Estado de América Latina que se vacunó con la vacuna rusa Sputnik V producida por el laboratorio ruso Gamaleya luego de que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizara uso para mayores de 60 años. 

La geopolítica de la vacuna esconde, en su frenética carrera, una disputa por el poder mundial, el abandono de los países del sur y una falencia muy profunda: Primero, aparece como la primera gran batalla geopolítica del Siglo XXI implicando a los bloques de poder. Segundo, ¿por qué fueron los laboratorios privados quienes concentraron la potestad de la producción, el abastecimiento así como los beneficios de las patentes y no, como debió ser ante una pandemia global que movilizó a la ciencia de todos los continentes, una alianza mundial que, una vez descubierta la vacuna, habría ofrecido la licencia para que se produjera libremente? La incoherencia es tanto más drástica cuanto que la investigación, la producción y la distribución fueron financiadas con fondos públicos. Tercero, las potencias de Occidente acapararon sin vergüenza la producción mundial. 

En 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en marcha el mecanismo Covax para que todo el planeta accediera a la vacuna en condiciones de igualdad (700 millones de dosis para 92 países), pero, al final, fueron los intereses privados y nacionales los que prevalecieron. La investigación médica mutó con el virus en una contienda geopolítica mayor. Solo el laboratorio Moderna confirmó que no haría valer sus patentes relacionadas con las vacunas contra la covid-19 durante la pandemia ante “aquellos que fabriquen vacunas destinadas a combatir la pandemia”, según indicó la compañía. En 2020, el presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su deseo de que la vacuna anti covid-19 fuese “un bien público mundial”. Pero la vacuna es todo menos un bien público. Es un tesoro reservado a las potencias. 

El pasado 26 de enero, en Davos, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, fustigó el egoísmo occidental: ”Los países ricos compraron grandes cantidades de vacunas, incluso en volúmenes superiores a los de su población, con la meta de acumular esas vacunas, y ello en detrimento de otros países del mundo que también las necesitan mucho”. La denuncia del mandatario repercute en una cifra: la Unión Europea encargó 2,3 mil millones de dosis para sus 450 millones de habitantes. Comparativamente, África entera reservó 870 millones de vacunas para una población de 1,3 mil millones de habitantes. La igualdad ante la vacuna es un fracaso moral absoluto. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aclaró que “el nacionalismo vacunal puede servir los objetivos políticos a corto plazo, pero a cada nación le conviene económicamente y a mediano plazo respaldar la equidad de las vacunas”. La diplomacia agresiva del frasquito tiene un costo faraónico. Según un estudio de la Cámara Internacional de Comercio, el nacionalismo vacunal podría costar hasta 9,2 mil millones de euros a la economía mundial. Pascal Boniface resalta que en toda esta historia “no es el multilateralismo promovido por la OMS el que gana, sino, más bien, el sálvese quien pueda. La línea Norte / Sur es muy evidente. Todo esto dejará huellas y rencores en los países del sur”.

Las ONG exigen desde el principio de la pandemia y de las investigaciones científicas que los monopolios farmacéuticos renuncien a los beneficios de las licencias o patentes de la vacuna. La iniciativa la activaron India y África del Sur y fue respaldada por Amnesty International, Frontline Aids, Global Justice Now, Oxfam y Médicos sin fronteras. Todos plantean que el monopolio que ejercen los laboratorios sobre la propiedad intelectual de las patentes se suspenda durante la fase de la pandemia. Los laboratorios rehúsan suspender temporalmente las patentes con el argumento de que fue la propiedad intelectual la que potenció las investigaciones y, por consiguiente, el descubrimiento de la vacuna contra la covid-19. El argumento es falso. Como lo recuerda Médicos sin Fronteras “en realidad, han sido los recursos estatales y la financiación filantrópica los principales impulsores de los esfuerzos de investigación sin precedentes”. 

En este contexto, por ejemplo, Estados Unidos contribuyó con 2. 000 millones de dólares. Julia Heres García, la responsable de Oxfam, resume el abismo ante el que están parados los países en desarrollo: ”las capacidades de producción actuales y la captura que llevaron a cabo los países ricos implica que pocos países pobres o endeudados tendrán acceso a la vacunación durante 2021”. La financiación pública y la contribución de decenas de miles de médicos, científicos, enfermeras, enfermeros y pacientes todo el mundo ha sido la clave en esta proeza científica que permitió que en menos de un año se dispusiera de un antídoto cuando una empresa semejante necesita una década. En Europa, el grupo «Pas de profits sur la pandémie» (Sin beneficios con la pandemia) lanzó una petición con vistas a que la Comisión Europea haga lo necesario para que los tratamientos contra la pandemia “sean un bien público mundial, accesible a todos”. La Comisión actuó al revés: negoció contratos millonarios con seis laboratorios que aún hoy están cubiertos por una “clausula de confidencialidad”.

Por ahora, el nacionalismo vacunal, la diplomacia de la probeta y la guerra entre Estados y laboratorios ha paralizado esa posibilidad. Sólo China parece haber cumplido con su compromiso inicial, incluso si la eficacia absoluta de su formula aún no está completamente probada. La competencia por el soft-power la ganó incontestablemente Pekín. El 18 de mayo de 2020, durante la Asamblea Mundial de la salud, el presidente chino, Xi Jinping, dijo que la vocación de las vacunas elaboradas en China era ser “un bien público mundial”. Antoine Bondaz, investigador en la Fundación para la investigación estratégica (FRS), explica aquí que “en la diplomacia de la vacuna, China cuenta con muchas cosas a favor: varias vacunas, una capacidad de producción importantísima y una prioridad muy transparente: suministrar rápidamente la vacuna a los países en vías de desarrollo”. Queda pendiente una esperanza: que otros laboratorios y países descubran más vacunas y que ello abra el corazón de los mezquinos y compartan los conocimientos y las licencias. 

La farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson anunció que su vacuna de una sola dosis alcanza una eficacia del 66%. Otros países prestigiosos o centros de investigación con los que se contaba se quedaron sorprendentemente fuera de juego. Es el caso de Francia y la pareja formada por el Instituto Pasteur y la multinacional Sanofi, cuyo presidente había dicho que su vacuna estaba destinada “al mejor postor”. Sanofi se durmió al borde de la ruta y las investigaciones del Instituto Pasteur no prosperaron. 

En este enredo monumental que comenzó en 2020 con el caótico y vergonzoso episodio de la guerra por las máscaras entre potencias occidentales, la Argentina adoptó un perfil ecuménico: hizo acuerdos con todos sin cerrar la puerta a ninguno ni meterse en pesadillas o conjuras geopolíticas. 

El 28 de diciembre de 2020, luego de recibir 300.000 unidades de la vacuna Sputnik V, la Argentina pasó a ser el primer país de América Latina en llevar a cabo una campaña de vacunación masiva y simultánea en todo su territorio. Dos días después, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica argentina (ANMAT) aprobó la vacuna de la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca. Buenos Aires fue así el segundo país del mundo (después del Reino Unido) en introducir esa fórmula. 

La Argentina también participó en pruebas de voluntarios de la fase 3 de la vacuna de Pfizer/BioNTech, así como en la del grupo chino Sinopharm, con el cual llegó a un acuerdo para el abastecimiento de 1 millón de dosis a fines de enero. Buenos Aires se aseguró también 9 millones de dosis prevenientes del mecanismo de compa colectiva desarrollado por la OMS, el Covax (finales de febrero). Simultáneamente, el Estado, a través del Conicet y la Universidad Nacional de San Martín, respaldó el desarrollo de la vacuna argentina (hay otra en curso en la Universidad Nacional del Litoral). El presidente Alberto Fernández no se cerró a ninguna opción y acabó integrando como solución nacional las ofertas por donde circulan las fisuras que fraccionan al mundo en ejes de poder y antagonismos: Estados Unidos, Rusia, China, Europa. La vacuna para vencer a la epidemia está lejos de ser “un bien común” de la humanidad. Su gestación y suministro contienen, más bien, los rasgos comunes de la condición humana: la guerra, el egoísmo, el deseo de sacar beneficios y la indolencia ante el sufrimiento de los prójimos. 

Espías, contratos oscuros, atrasos y mercado negro
A la Agencia Europea de Medicamentos le robaron datos sobre la evaluación de la vacuna Pfizer/BioNTech y las posteriores negociaciones que luego aparecieron difundidos en el Dark Web. Son, en total, 20 elementos y 19 correos electrónicos intercambiados entre el 10 y el 25 de noviembre cuya lectura constituye una demostración contundente sobre las presiones a las que fueron sometidos los miembros de la AME para aprobar la distribución de esa vacuna. 

El 19 de noviembre, en un correo con un miembro de la Agencia dinamarquesa de los medicamentos, un responsable de la Agencia Europea se dice “sorprendido” de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, haya “identificado con claridad las dos vacunas que podrían ser aprobadas antes de fin de año (se trata de Pfizer-BioNTech y Moderna) cuando todavía hay problemas con ambas”. Esos “problemas” aparecen planteados en otro correo, donde la AME expones “tres objeciones mayores”: varias plantas de producción no habían sido aún examinadas, faltaban datos sobre los lotes comerciales de la vacuna y, sobre todo, los datos de que se disponía mostraban diferencias cualitativas entre los lotes comerciales y los que se habían utilizado durante los ensayos clínicos. 

Esa fue, durante varios días, la principal preocupación de los evaluadores de la Agencia porque el porcentaje de ARN íntegro era inferior al que se constató en las pruebas clínicas. Los lotes comerciales contenían un promedio de 51% a 59% de ARN contra 69% y 81% para los otros. La agencia juzgó que se trataba de “un punto de bloqueo” (23 de noviembre). El ARN es el elemento clave de la vacuna porque, una vez inyectada, el ARN fabrica la proteína Spike del virus con la cual el sistema inmunitario reconoce el componente patógeno y lo neutraliza. 

El 26 de noviembre, Pfizer y BioNTech aclararon varios puntos en duda y prometieron aumentar la integridad del ARN a un 60% en las primeras producciones de la vacuna. Sin embargo, el 30 de noviembre, la EMA insiste con sus dudas y escribe que “esos problemas son considerados como críticos”. Al final, el 21 de diciembre, la Agencia Europea de Medicamentos dio el visto bueno a la fórmula Pfizer/BioNTech. La autorización intervino tres semanas después de la otorgada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, un plazo que la Comisión Europea juzgó “inadmisible”. Interpelada por el vespertino Le Monde sobre esos “problemas críticos”, la agencia respondió que “la empresa (el laboratorio) pudo resolver esos problemas y suministrar las informaciones y los datos necesarios para que la EMA evolucionara hacia una recomendación positiva de la vacuna”. ¿Y quien robó los datos ? Algunos culpan a Rusia, otros a grupos industriales adversos. Los documentos difundidos en el Dark Web llevan un titulo muy simbólico: «pruebas sobre la gran estafa de los datos de las vacunas de Pfizer”. 

Lo cierto es que la rápida autorización para que la vacuna Pfizer/BioNTech ingresara en los países de la Unión Europea condujo a otro enorme problema: la demora en la entrega de las dosis prometidas y la aparición de un mercado negro. 

El 15 de enero de 2021, Pfizer/BioNTech anunció que, a raíz de una serie de obras que debía realizar en su planta belga situada en Puurs para mejorar la producción, no estaba en condiciones de cumplir con el calendario fijado. El golpe fue doble: en primer lugar, la campaña inicial de vacunación prevista en la Unión Europea no se cumplirá en los plazos establecidos; en segundo, como la vacuna Pfizer-BioNTech requiere dos inyecciones con un intervalo de cuatro semanas, no es seguro que esta segunda fase pueda cumplirse. ”Falta de claridad y de seguridad”, ”golpe a la credibilidad”, la Comisión europea y varios países reaccionaron con tono fuerte. La UE se quedó renga. 

En total, la Comisión de Bruselas firmó contrato con seis laboratorios para garantizarse los 2,3 mil millones de dosis: Pfizer-BioNTech, Moderna, CureVac, Johnson & Johnson, AstraZeneca, Sanofi-GSK. Solo tres fueron autorizados hasta hoy, es decir, Pfizer-BioNTech, Moderna y AstraZeneca. Pagó por ello 2,1 mil millones de euros. Sin embargo, salvo uno, el del laboratorio alemán CureVac, las condiciones efectivas de los otros 5 contratos permanecen en la sombra. Incluso en el contrato con CureVac persisten agujeros negros. El diputado europeo Pascal Canfin comentó: ”hay preguntas claves sin respuesta. Hay parágrafos enteros tachados o ilegibles”. Ni siquiera se conoce el precio negociado por la Comisión Europea. Las condiciones de “confidencialidad” impiden que se conozca la verdad de un paquete de contratos que la Comisión negoció… en nombre de los 27 países de la UE. El método no ha hecho más que aumentar la desconfianza de la sociedad frente los laboratorios, la vacuna y la dirigencia política. Mandan los laboratorios y no el poder político. 

La otra consecuencia ha sido la aparición de un mercado negro de la vacuna. Página/12 consultó los portales internet del Dark Web donde la vacuna se vende entre 250 y 350 euros “con entrega garantizada en cualquier lugar del mundo”. La propuesta es imposible: la vacuna Pfizer-BioNTech necesita conservarse a 70 grados bajo cero, una condición imposible de respetar si la vacuna se envía por correo. Jürgen Stock, el secretario general de Interpol, reconoció que “las organizaciones criminales proyectan infiltrar y perturbar el circuito de abastecimiento”. Hay otras estafas más inocentes. En el aeropuerto de París Roissy-Charles-de-Gaulle se pueden comprar por un monto que oscila entre los 150 y los 300 euros falsos certificados de PCR negativos. Lo peor del ser humano goza de muy buena salud.

Eduardo Febbro

lunes, 25 de enero de 2021

OMS, bienvenida al mundo real


El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Gebreyesus, alertó sobre lo que calificó como «egoísmo de los países ricos y las farmacéuticas” ante la distribución de las vacunas contra el Covid-19. Prácticamente ‘reinventó la rueda’.

A través del portal ‘Noticias ONU’, Adhanom explicó que 49 países de ingresos medios y altos ya recibieron unas 39 millones de dosis de vacunas, a diferencia de los países de bajos recursos que tuvieron acceso a una cantidad absolutamente ridícula.

En este sentido, el director de la OMS lanzó una alerta por la inequidad que está ocurriendo, al tiempo que se mostró sumamente preocupado por los contratos bilaterales que se están firmando entre compañías farmacéuticas y naciones ricas, algo que pone en riesgo la iniciativa COVAX.

COVAX es uno de los tres pilares del Acelerador de acceso a herramientas Covid-19, que fue lanzado por la OMS con el apoyo de diferentes instancias internacionales públicas y privadas, con el objetivo de brindar acceso equitativo a las vacunas, independientemente de la riqueza de países y personas.

El objetivo inicial es tener 2 mil millones de dosis disponibles para fines de 2021, lo que debería ser suficiente para proteger a las personas vulnerables y de alto riesgo, así como a los trabajadores de la salud de primera línea.

Hipocresía de los poderosos
Según Amnistía Internacional, Frontline AIDS y Global Justice Now, los países ricos se estarían asegurando dosis de vacunas suficientes para abastecer tres veces su población.

De no deponer esta lógica nacionalista egoísta del “yo primero”, los países pobres “sólo podrán vacunar a una de cada diez personas durante el 2021”, advierten las organizaciones.

Una preocupación que comparte el Duke Global Health Innovation Center en su más reciente estudio [1], donde señala que la Unión Europea y otros cinco países ricos, que representan alrededor del 13 por ciento de la población mundial, ya han reservado el 50 por ciento de las vacunas que se producirían este año. Canadá lidera este grupo de países con un aproximado de nueve dosis por cada habitante.

De esta manera, el mundo se enfrentaría a una situación donde la inmensa mayoría de personas que viven en países de bajos ingresos tendrán que esperar hasta el 2023 o 2024 para ser inmunizadas.

“El mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico respecto a la distribución equitativa de las vacunas contra el Covid-19. El precio de este fracaso se pagará con vidas y medios de subsistencia en los países más pobres del mundo”, advirtió Adhanom.

¡Bienvenido al mundo real! Un mundo donde el modelo económico excluyente, privatizador, acaparador y depredador deja que 1.400 millones de personas sufran pobreza extrema y casi 900 millones padezcan hambre, no tengan acceso al agua potable, ni a salud y educación (Oxfam Intermon y FAO).

Asimismo, se estima que la crisis derivada de la pandemia de Covid-19 empuje entre 88 y 115 millones de personas a la pobreza extrema.

Hasta la fecha se reportan 96 millones de casos de Covid-19 en el mundo y más de 2 millones de personas fallecidas. Estados Unidos, India y Brasil son los países con más cantidad de personas afectadas.

Fuentes: Rel UITA.. Por Giorgio Trucchi 

viernes, 9 de octubre de 2020

En el contexto internacional actual confluyen elementos que asoman la gran crisis global, se obliga un economicismo

 


El mundo transita una crisis sistemática sin precedente en la historia de la humanidad que afecta todas sus dimensiones.

 El panorama actual internacional se perfila para el periodo post pandemia en la competencia por los recursos y bienes económicamente vitales para alimentar nuevamente la moderna sociedad industrial; este fenómeno se conoce como “economicismo: Doctrina que concede a los factores económicos prioridad sobre cualquier otra índole”. Esta apariencia obliga a los actores en su afán por posicionarse sobre el tablero mundial expresar el interés sobre espacios importantes ejerciendo alianzas, sanciones, bloqueos hasta llegar a  la disposición, despliegue y empleo de fuerzas militares. El COVID-19 acelera el proceso y la competitividad económica eclipsa a las rivalidades ideológicas nuevamente, la plutocracia toma espacios y abre la brecha entre capitalismo y cualquier otro modelo.

Se evidencia la gestación de una crisis económica que superará “La gran depresión de 1929”, su efecto político, económico y social fue tan devastador que configuró el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939; ahora pudiera no ser menor dicho efecto. Aquella inició por una competencia empresarial que excedió los mercados y produjo la caída del valor de los títulos de las empresas en la Bolsa de Valores en New York; hoy, es la misma caída, pero por un elemento exógeno al mercado de valores:

Una pandemia que paraliza el consumo y la rotación de capitales, pero a su vez acompañada de una guerra comercial entre las primeras economías del mundo y modelos económicos conceptuales que representan más del 42% del PIB mundial; obligando su negativo efecto no solo en las Bolsas de Valores en los Estados Unidos de Norteamérica, sino que también en la de Tokio, Hong Kong, Shanghái, Sao paulo y Londres entre otras principales; su efecto será exponencial al de 1929 por las distorsiones actuales en la cadena de producción y la conectividad avanzada de la actividad económica responsable de abastecer las necesidades de más de siete mil cuatrocientos millones (7.400.000.000) de habitantes en el mundo;  en 1929 la población rondaba los  2000 millones de habitantes y los vasos vinculantes a la dependencia  para el comercio entre países aún era precaria. 

Ahora. Para los acontecimientos y factores económicos que se desarrollan obliga la atención de lo siguiente: Cuando comenzó aquella crisis en Estados Unidos, Octubre de 1929, apenas 3 meses después y tomando en cuenta solo cinco años posterior a su inicio, el mundo experimentó más de 40 cambios de regímenes políticos; lo que pudiera ser más drástico para el periodo crítico por venir y en especial para los países no fabricantes de medios de producción,  menos competitivos y suplidores históricos de materia prima para el sistema económico mundial; ese espacio será la arena para el combate hibrido entre núcleos de poder.

Importante es interpretar como aquella crisis desde su inicio arrastro la estabilidad política y social de países en todos los continentes: Pudiéramos iniciar por el nuestro y señalar la dictadura que inicia en República Dominicana en 1930 y que  Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua,  Argentina y Brasil en los siguientes años experimentaron “Golpes de Estado”; que inicia una guerra entre Colombia y Perú en 1932 por temas limítrofes, así como Bolivia y Paraguay por El Chaco por medianos reservorios de petróleo; en Chile la depresión económica pugnó la caída del gobierno de Carlos Ibáñez, inicia una dictadura en Uruguay y en Venezuela transitaba la dictadura de Gómez entregando toda concesión a las trasnacionales extranjeras para mantenerse en el poder.

En Europa por señalar los más importantes fue la caída de la Monarquía española en 1931 y ese mismo año se pierde la paridad oro y la libra esterlina, en 1932 inicia una dictadura en Portugal, en 1933 Hitler asume el poder en Alemania y se afianza el fascismo de Mussolini en Italia que invade a Etiopia y así en  África se establece  el neocolonialismo en la mayoría de los países  por parte de los ingleses y franceses, en el continente asiático Japón invade a Manchuria en territorio chino.

    En el 2021 los efectos de la pandemia para el orden económico afectará a la sociedad mundial obligando a que el ámbito político vaticine tensiones que lleven a conflictos de median y alta intensidad. Las nuevas tendencias para el ámbito económico, las criptomonedas como instrumentos de intercambio, el oro y los recursos estratégicos para el desarrollo de la tecnología G-5 así como el petróleo pugnan las perturbaciones en el sistema de naciones. 

Luego del decreto de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 13 de marzo:  Se recrudecen los conflictos en Libia que involucran a Francia, EE.UU,  Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Turquía y Qatar; se pretende perpetuar las guerras y conflictos en el Medio Oriente: Irak, Siria, Afganistán y Yemen que al espectro político se añade el petróleo y el narcotráfico como elementos que permiten mayor fluidez de capitales; se enciende nuevamente el conflicto en el Cáucaso Sur entre Azerbaiyán y Armenia y por donde se extienden gasoductos que colocan los recursos fósiles del Mar Caspio a Europa, surgen alteraciones políticas en Líbano que ocupa un área privilegiada a orillas del Mar Mediterráneo obligando la renuncia de su Primer Ministro,  golpe de Estado en Mali por el control de zonas ricas en oro, diamante y petróleo; conflictos internos en Níger, Sudan del Sur y Nigeria que acumulan reservas de petróleo y uno miembro de la OPEP, así como a Etiopía, Eritrea y Somalia con ubicación geográficas para el tránsito de mercancías se les acreditan problemas étnicos a sus conflictos internos.

Las tensiones EE.UU – Irán – Corea del Norte aumentan y los países del Mar Meridional de China, Malasia, Filipinas, Indonesia, Singapur y Vietnam (ASEAN), arman nuevas estrategias para los mercados cuando patrullan en sus amistosas aguas fragatas militares norteamericanas en provocación a China a quien se les pretende declarar su Mar Meridional a la categoría de  internacionales para instalar bases militares; el  conflicto en Ucrania con efecto político en Bielorrusia genera tensiones en países exsoviéticos salpicando a  los del Mar Caspio Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán por la influencia rusa;  la alianza de Emiratos Árabes Unidos con Israel y EE.UU rompe con criterios milenarios, el resurgimiento del conflicto entre India y Paquistán y el enfile de tropas chinas e indias en sus fronteras impulsado desde los EE.UU afecta a los BRICS (Brasil, India, China, Sur África),  y más importante la llegada de tropas norteamericanas a Colombia que junto a miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) estructuran planes para recuperar espacios de su interés ocupado por China y Rusia en  América Latina siendo el foco de inicio para el conflicto Venezuela.

     A los acontecimientos antes mencionados se les debe añadir la dependencia de actores no estatales y estructuras corporativas como los nuevos actores de peso en la geopolítica: hablamos de Google, Apple, Facebook y Amazon, poder acreditado para el 2021 por los más de 5.500 millones de usuarios de internet en el mundo lo cual nutren la “Big Data” para direccionar fines políticos, mercados y gobiernos así como la conectividad a la desinformación para la polarización social e inestabilidad política en cualquier país de interés.

El tema migratorio y los desplazados por conflictos ascienden a 170 millones en todo el mundo con poco margen de movilización por el tema de la pandemia que junto a la tasa de desocupación que supera los 400.000 millones en el mundo según la Organización Internacional del Trabajo dan fe de la venidera crisis.

En  vista de la desfavorable correlación de fuerzas entre el capitalismo y cualquier otro modelo que pretenda detener la crisis para el periodo económico post pandemia que se avecina, las acciones con motivo de las distorsiones del sistema pudieran ser: Un capitalismo controlado por el Estado y difundido en el entendimiento público para la aplicación de estrategias de acción colectivas que configuren la fabricación de medios de producción como mecanismo de mitigar la dependencia,  incentivar la competencias del Estado para el manejo de las deudas, el gasto,  la importación y fiscalización rigurosa del crédito; la aplicación de impuestos a la riqueza y reformas tributarias para captar recursos para desarrollar e incentivar las capacidades inmersas en la población para fabricar medios de producción, registrar productos en  la Oficina Mundial de Patentes y captar las divisas a través del intercambio de productos terminados y recursos con valor agregado impulsadas desde las zonas económicas especiales para mirar por decir un ejemplo a China e India con una demografía que supera los 2500 millones de consumidores donde mil millones aproximadamente se incorporan a la clase media aumentando dicho consumo.

La competencia y la subsistencia de cada actor esta en interpretar que somos parte se una sociedad internacional de mercados, de consumo y de productos que se torna más agresiva obligando el cambio de paradigma para nuestra América Latina en la fabricación de medios de producción; los poderes facticos buscaran adelantar la parálisis económica provocando una estampida política y social que cambiara la historia y afianzará nuevas tendencias políticas, sociales e ideológicas.

Carlos Ellis. Analista Internacional. carlosellis1@gmail.com