Fiesta del PCE 2010

En la carpa de Cuba con la bandera de la Revolución

Ruta de Aigualluts cerca de Benasque

En la pradera después de Aigualluts, a los pies del Aneto.

Impresionante cascada de Aigulluts

La espectacularidad de esta cascada es para no olvidarse de ella.

Las Gradas de Soaso

Un espectaculo en los Pirineos Aragones

Cascadas de la Larri en, la espectacularidad alubrada a nuestros ojos

Un valle Glaciar eún vivo en los Pirineos Aragones

A los pies del las agujas del Pico Perramo, con su ibón

Otro rincón sin desperdicio pero muy duro de alcanzar

La Alhambra de Granada

La Alhambra desplegando toda su majestuosidad por la noche

La Alhambra de Granada

El patio de los Leones después de su restauración

Caracassonne

Ciudad Patrimonio de la Humanidad al sur de Francia

Mont Saint Michel

En la Normandia francesa se encuentra emplazada esta abadía espectacular

Castillo de Chambord

En el Valle del Loira, merece la pena ver este chateau

La Cueva de Zugarramurdi

En el norte de Navarra, se encuentra este lugar misterioso

En el alto del Mugrón

Una jornada de reivindicación con la Plataforma contra el ATC de Zarra.

Vista Labor de Torregrande

Edificio centenario con planta defensiva acastillada en Almansa.

Fiesta PCE 2012

Cayo Lara apoyo la reivindicación de la Coordinadora en Defensa del Hospital de Almansa para su no privatización.

Marchas de la Dignidad

En pleno tramo de Chinchilla a Albacete de camino a Madrid con las Marchas 22-M.

Fiesta PCE 2014

Un rato distraido con Cayo Lara en los puestos de la Fiesta del PCE.

Fiesta PCE 2014

Gines Fernandez el Director de Mundo Obrero, mítico periódico del PCE.

Marchas de la Dignidad Almansa

Movilización contra los recortes sociales y libertades colectivas, reclamando Pan, Techo, Trabajo y Dignidad 21.03.2015.

VIDEOS MARXISTAS, MATERIALISMO HISTORICO, DIALECTICA, SOCIALISMO CIENTÍFICO. FILOSOFÍA MARXISTA
PACIFISMO BURGUÉS Y PACIFISMO REVOLUCIONARIO
MARX: DIALÉCTICA, HISTORIA Y COLONIALISMOS
HISTORIA DEL MARXISMO:CLASE 1-INTRODUCCIÓN
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jueves, 5 de septiembre de 2019

La crisis del proceso de paz como coartada para la intervención militar en Venezuela

Era esperable que el gobierno de Duque, el cual no ha mostrado demasiado decoro para arrodillarse frente a los dictados de Donald Trump, utilizara la actual coyuntura, caracterizada por el retorno de un sector de comandantes de las FARC-EP a las armas, para arrojarse lanza en ristre en contra de Venezuela. "No estamos ante el nacimiento de una nueva guerrilla, sino frente a las amenazas criminales de una banda de narcoterroristas que cuentan con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro" [1]. Desconocemos la evidencia para afirmar que el gobierno de Maduro da albergue y apoyo a quienes están reviviendo las FARC-EP. Duque, como de costumbre, no se molesta en entregar ninguna clase de evidencia para sus temerarias acusaciones, que no son más que la reproducción irreflexiva del mismo añejo y trasnochado discurso del uribismo. Lo que sorprende no es estas declaraciones de la ultraderecha cavernícola, sino el grado de convergencia que están mostrando con estas posiciones sectores de la izquierda que alguna vez se dijo revolucionaria, y que hoy se encuentra demasiado ocupada de rodillas recogiendo las trizas del acuerdo de paz y mendigando plata para la reincorporación a un gobierno que les desprecia.

Unas desafortunadas declaraciones de Rodrigo Londoño (Timoleón Jiménez), deslucido dirigente del partido FARC, se suman a la histeria anti-Venezuela del gobierno colombiano. En una carta dirigida a los combatientes rasos desmovilizados en los ETCR, en la que se deja entrever su ansiedad por ganarse las simpatías de la oligarquía, dice que: “Sabemos que los que se llaman hoy jefes no van a hacer la guerra, que se quedarán del otro lado de la frontera.” [2] ¡Quién diría que Londoño en su postramiento ideológico y emocional al bloque dominante, terminaría sumándose a la cruzada anti-venezolana del gobierno de EEUU y de sus compinches en Colombia! Londoño aparece así como un vulgar ventrílocuo del poder oligárquico; estas declaraciones irresponsables y censurables se hacen, no hay que olvidarlo, en momentos, precisamente, en que la intervención militar a Venezuela por los EEUU es una carta sobre la mesa. Declaraciones hechas en momentos, precisamente, en que se desarrolla una guerra de desgaste y baja intensidad desde Colombia.

El desespero que Londoño debe sentir por su descrédito ante las bases de su partido, así como ante las comunidades que alguna vez los apoyaron y alimentaron, no es excusa para semejante desvarío, que para lo único que sirve es para tender un velo de confusión en torno a los verdaderos responsables de la debacle en que se encuentra el proceso de paz. Si algo queda claro con todo esto, es que los principales responsables de lo que está sucediendo en Colombia no hay que buscarlos en el monte ni muchos menos en Venezuela. Los principales responsables son los que están en el gobierno incumpliendo, robándose las platas del post-conflicto y burlándose del pueblo. Los que se sientan en el parlamento (muy cerca de la bancada “de la rosa”), con el único propósito de hacer trizas ese “maldito papel” que es el acuerdo. Los que en gremios como el ganadero han movilizado toda su influencia para atacar la justicia transicional, ocultando su rol en la guerra y en el despojo masivo de tierras con el que se han beneficiado. Los que en las filas del Ejército continúan con prácticas como los falsos positivos y alimentando al paramilitarismo.

Esa coalición macabra es la que debe ser llamada a rendir cuentas ante la historia por su irresponsabilidad, su perfidia, su venalidad, y sus violencias. Como dijo el admirado profesor Manuel Humberto Restrepo, “Quizá no se conozca en la historia de los conflictos armados recientes, el caso de una guerrilla que haya hecho tanto para desarmarse, ni de un gobierno, que haya hecho tanto para obligarla a desistir de ese propósito” [3]. Los responsables están aquí, ante nosotros, y no podemos darles ya más coartadas para evadir su responsabilidad por tener sumido al país de un ciclo de violencia en otro. Mucho menos, debemos prestarnos para legitimar sus pretensiones de regionalizar la guerra con agresiones militares a Venezuela.


José Antonio Gutiérrez D.

domingo, 7 de abril de 2019

El nuevo concepto de la guerra de EEUU: las sanciones económicas como instrumento ante la debilidad militar

El nuevo concepto de guerra ya no es el que era. La guerra clásica es el último instrumento y solo en aquellos lugares donde EEUU tiene superioridad absoluta. Desde hace un tiempo Rusia, sobre todo, y China están por encima de EEUU en cuanto a calidad de armas. EEUU tiene mucho de todo, pero obsoleto. Rusia está hoy muy por encima en todos los aspectos y eso se acaba de constatar, de forma trágica para el militarismo estadounidense, en unos “juegos de guerra” virtuales en los que EEUU se involucraba con Rusia y con China y ha perdido en los dos.

Aquí hay dos interpretaciones: o que esos “juegos de guerra” hayan sido reales, es decir, previendo una hipotética guerra con las dos geopotencias que están desplazando a EEUU de su hegemonía mundial, o que haya sido una puesta en escena del Pentágono y los contratistas para lograr un aumento del dinero para gastos militares. Sea como sea, hay dos hechos ciertos: el primero, que EEUU ha tenido que reconocer, muy a su pesar, que las armas supersónicas de Rusia “rompen cualquier defensa” y no hay ninguna posibilidad de atajar un ataque con ellas puesto que las armas estadounidenses actuales son “simplemente ineficaces” (general Howard Thompson); y el segundo, que gracias a los avances de China en inteligencia artificial, “la disputa en el ciberespacio está en disputa”.

Estas dos certezas están detrás de esos “juegos de guerra”, denominados “Guerra Mundial III”, que han tenido lugar este mes de marzo bajo la supervisión de la RAND Corporation (1) y que han tenido como escenario los Balcanes, en el caso de Rusia, y Taiwan en el de China. Es decir, de nuevo EEUU aleja las guerras fuera de sus fronteras aun cuando las nuevas armas de sus “enemigos” (lenguaje recogido en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU) pueden alcanzar muy fácilmente su territorio. Y aún así, pierde. Por qué se elijen estos escenarios no está claro, salvo porque son clásicos y relativamente conocidos para EEUU. Pero el resultado es desalentador y aunque sea una justificación para reforzar el complejo industrial-militar, como así ha sido, sirve para poner de manifiesto el por qué de la obsesión de EEUU con las sanciones. Porque es la única arma que puede esgrimir hoy por hoy con una cierta potencia dado que todavía sigue controlando la economía mundial a través del dólar.

Y eso es algo, la hegemonía del dólar, que también está ahora mismo bajo seria presión y no solamente por estos dos países sino por otros como Irán, India o Venezuela, por mencionar los más activos en la desdolarización de su economía.

Así que como es de esperar ante todo esto el complejo militar-industrial quiere más dinero, y Trump parece que se lo va a dar, y se multiplican las sanciones económicas contra los “enemigos” intentando hacer daño mientras se procura recuperar al menos la paridad militar con ellos. Es una guerra híbrida en la que sanciones y “revoluciones de color” van de la mano para lograr un objetivo que no se puede lograr militarmente. De ahí que la presidencia de Trump haya acelerado la imposición de sanciones, tradicional en todas las administraciones de EEUU.

Durante décadas, en concreto desde 1950 aunque fue tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 cuando se comenzó a generalizar, las sanciones son el medio favorito de EEUU para castigar a las naciones que pretenden ser independientes de su tutela. Desde esa década, son más de 6.000 las impuestas a individuos, empresas y países por “terrorismo, comercio internacional de narcóticos, proliferación de armas de destrucción masiva y amenazas a la seguridad nacional, política exterior y a la economía de EEUU”.

Esta última razón es la que se esgrime contra Rusia y contra China (y ahora Venezuela), mientras que las otras son aducidas en los casos de Irán o Corea del Norte y ese batiburrillo ha sido esgrimido siempre contra Cuba. No interesan aquí las dirigidas a personas o empresas, pero desde 1960 se han impuesto a Cuba, Irán (1984), Irak (1990), Sudán (1997), Afganistán (2000), Serbia (2001), Zimbabwe (2003), Liberia (2004), Siria (2004), Bielorrusia (2006), Congo (2006), Líbano (2007), Corea del Norte (2008), Somalia (2010), Libia (2011), Yemen (2012), Sudán del Sur (2013), Rusia (2014), Donestks y Luganks (2014), República Centroafricana (2015), Venezuela (2015) y Burundi (2015). A Myanmar se impusieron en 2012 y se levantaron en 2016 al lograr el objetivo de cambio de gobierno, lo mismo que con Liberia y antes con Afganistán. En el caso de Irak las sanciones principales se mantuvieron hasta 2015, aunque aún sufre sanciones secundarias como consecuencia de su relación con Irán. En todos los demás casos son sanciones que siguen vigentes y se van incrementando cada vez. Sin ser específicamente sanciones, hay que incluir la guerra por los aranceles que el año pasado desató EEUU contra China.

EEUU ha logrado que la ONU se involucre en algunas de ellas (Irak, Irán, Corea del Norte) pero no en la mayoría, que son unilaterales y, por lo tanto, ilegales según el derecho internacional en tanto que afectan a otros países. De nuevo hay que recordar los casos de Venezuela e Irán, con la presión para que no se compre el petróleo venezolano y no se comercie con el país persa como más significativos ejemplos.

Lo que dice el derecho internacional
No existe ninguna norma que regule el tema de las sanciones, término que no aparece en ninguna instancia del derecho internacional y que sólo se puede encontrar en el artículo 41 de la Carta de la ONU pero con el eufemismo de "medidas" y siempre vinculadas a "preservar la paz y la seguridad internacional". Es en este ámbito donde se asientan las aplicadas por el Consejo de Seguridad de la ONU en los casos de Irak, Irán y Corea del Norte, por ejemplo, pero en ningún otro.

De ahí que según el derecho internacional las sanciones unilaterales (como son la mayoría de los casos reseñados más arriba, y donde hay que incluir las que también impone la Unión Europea -a Rusia, sin ir más lejos-) son ilegítimas e ilegales, especialmente las secundarias y extraterritoriales (como son los casos de Cuba, ya lejano en el tiempo, o más recientemente de Irán y Venezuela; incluso se puede aplicar a la detención de la gerente china de Huawei en Canadá a instancias de EEUU). En estos casos no solo se muestra su ilegalidad, sino que son violatorias de los derechos humanos que con tanto énfasis de dicen defender y afecta, entre otras cuestiones, al Derecho al Desarrrollo reconocido, también, por la ONU.

Si se reconociese el derecho internacional, que no se reconoce de facto por Occidente, se cumpliría la "observación general nº 8" del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, uno de sus organismos legislativos y jurídicos, en la que se establece de forma clara y tajante que "cualquier medida restrictiva de los estados contra los demás estados que traten socavar los derechos económicos y sociales de los civiles será rechazada y cesada".

Las sanciones económicas pueden tomar muchas formas, desde la congelación de activos a las restricciones y prohibiciones comerciales y de capital. El proceso comienza al margen de cualquier instrumento democrático, puesto que depende únicamente del presidente de EEUU que lo inicia emitiendo una Orden Ejecutiva que luego se limita a sancionar el Congreso y el Senado. Apenas hay ocasiones en las que se niega aunque, como acaba de suceder con Corea del Norte, el presidente sí puede vetar las que propongan esas dos cámaras.

En alguno de estos países las sanciones se han impuesto tras significativos reveses militares (Somalia y Líbano, en este tras la derrota de Israel ante Hizbulá), mientras que en otros se han impuesto buscando el cambio de gobierno (Siria, Corea del Norte, Yemen, Bielorrusia o Rusia, por ejemplo), sin lograrlo, aunque sí ha habido algún resultado en Zimbabwe y en Sudán pero sin conseguir el objetivo del todo. Y ahora vemos lo que está ocurriendo con Venezuela.

Doble filo
Pero tras la crisis económica del capitalismo occidental de 2008, que inició el declive de Occidente y de EEUU como potencia económica, las sanciones se han convertido en un arma de doble filo. El factor clave de la efectividad de las sanciones es el tamaño y la capacidad del país que las recibe para hacerlas frente. Y resulta que en bastantes ocasiones estas sanciones se han vuelto contra EEUU y contra Occidente, contra los vasallos occidentales que las respaldan y asumen. Los casos de Irán, China y Rusia son paradigmáticos.

Estos tres países han logrado desarrollar mecanismos que los hacen prácticamente inmunes a esas sanciones. Fueron golpeados al imponerlas, sin duda, pero con el tiempo han ido dando la vuelta a las mismas y logrando el efecto contrario del esperado: los gobiernos se han reforzado más y están creando mayores dificultades a EEUU hasta el punto de dar al traste con su hegemonía mundial. Esto ya no lo discute nadie, ni siquiera los propios vasallos de EEUU (2).

Uno de los efectos no buscados, pero conseguidos, es haber dado un golpe muy serio a la globalización. El Foro Económico Mundial, es decir, el foro de los megarricos más conocido como Foro de Davos ha reconocido en su última reunión (enero de 2019) que “las consecuencias de esta tendencia [en referencia al doble filo de las sanciones] están evolucionando, pero potencialmente incluyen la desglobalización de las empresas”. Es decir, que a medida que las empresas se ven obligadas a pensar si invierten en ciertos mercados [por temor a ser sancionadas, a su vez, por EEUU] se cambian los patrones tradicionales de comercio exterior en línea con las nuevas alineaciones geopolíticas”. Traducido, que cuando existe este temor son muchas las naciones y las empresas que directamente abandonan los patrones y prácticas occidentales y se refugian en las que están impulsando tanto Rusia como, sobre todo, China con su Nueva Ruta de la Seda. El caso reciente de Italia sería el más significativo.

El Foro Económico Mundial lleva ya cuatro años discutiendo sobre las sanciones y lo dice bien claro: “a veces las sanciones pueden hacer que ese comportamiento [de los gobiernos a quienes se pretende derrocar con las sanciones] sea aún más problemático” (3). Y recoge varios ejemplos de cómo terceros países se han beneficiado de esa política de sanciones de EEUU: China en el caso de las impuestas a Rusia; Rusia en el caso de las impuestas a Turquía; Turquía en la paranoia del gas ruso que transita por Ucrania; China y Rusia en las impuestas a Irán…

Se podría pensar que el capitalismo occidental habría extraído alguna conclusión de todo ello, pero no. Las lecciones de Cuba, sometida ya casi desde hace 60 años a sanciones y bloqueos por EEUU, son paradigmáticas. Son dolorosas, sí, pero las sanciones y el bloqueo no han logrado su propósito. Tampoco lo va a lograr ahora Occidente (aunque aquí con la complicidad de China y de Rusia) respecto a Corea del Norte, ni EEUU respecto a China y a Rusia. O Irán.

Hoy la guerra significa mucho más que una lucha militar. Es más, esa lucha militar no es para nada deseada por Occidente, consciente de su inferioridad cualitativa frente a geopotencias como China y Rusia. EEUU va a acelerar su preparación para una guerra clásica, aún sabiendo que podría terminar en un conflicto nuclear, pero consciente de su debilidad está acentuando la presión económica y diplomática sobre estos y otros países que minan cada día que pasa su hegemonía. Ahora asistimos a otros medios de guerra por parte de Occidente y, en concreto, de EEUU: económicos, tecnológicos y encubiertos (guerra híbrida, en definitiva) para lograr su objetivo estratégico que es mantener la hegemonía.

Se intenta obstaculizar el crecimiento de los países respondones (el caso de Huawei es uno de los máximos exponentes) y frustrar o retrasar al menos su ascenso geopolítico. Rusia se puso en el camino de Occidente de forma abierta en 2014 con el Donbás ucraniano y Crimea, China lo ha hecho con su Nueva Ruta de la Seda. Con estos dos países el discurso es el mismo: “guerra”. Trump lo ha dicho de forma abierta con el tema de los aranceles, sin ir más lejos. En ambos casos se pretende conseguir el mismo objetivo estratégico dado que las armas no sirven y por eso se intenta con las sanciones, el nuevo concepto de Occidente para la guerra, híbrida por ahora: pulverizar su economía y reducir su capacidad de competir con EEUU y con Occidente.

Es una guerra de nueva dimensión que, al igual que la simulación de “Guerra Mundial III”, EEUU perderá amargamente.
Notas
(2) Alberto Cruz, “La alianza estratégica de China y Rusia destroza la hegemonía occidental” https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2400
Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. 

domingo, 17 de marzo de 2019

¿Y ahora qué? EE.UU afina nuevas estocadas contra Venezuela



Para el gobierno de Caracas, la próxima semana será difícil, ante el anuncio de EE.UU. de que intentará ingresar la “ayuda humanitaria” a territorio venezolano a la fuerza, por aire, mar y tierra, una decisión ya tomada por Washington, que como precaución pidió la evacuación de todos sus ciudadanos del territorio venezolano.


Mientras, sigue la guerra irregular, híbrida, multidimensional de EE.UU. contra Venezuela: el incendio que afectó a tres tanques de almacenamiento de petróleo en una instalación de la estatal Pdvsa en la Faja del Orinoco fue atribuido por el gobierno a una “acción terrorista” de Washington, al igual que el ataque cibernético contra la represa de El Guri, que generó un apagón de varios días a lo largo y ancho del país.

El canciller venezolano Jorge Arreaza aseveró en la Comisión de Narcóticos de la ONU en Viena que el modelo multilateral se encuentra en riesgo a causa de las medidas coercitivas unilaterales impuestas sobre naciones soberanas, contando con el respaldo de “gobiernos satélites” que contradicen el sentido de espacios de diálogo internacionales.

En Caracas, más de 30 organizaciones de Derechos Humanos exigieron a la misión de la Alta Comisionada de la ONU, (Michel Bachelet) que se pronuncie contra el bloqueo económico que pesa sobre Venezuela y solicitaron que abogue por no la no injerencia extranjera en el país.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, aseguró el jueves en un video que su gobierno está “decidido” a ingresar ayuda humanitaria en Venezuela, a pesar de lo ocurrido el 23 de febrero, y prometió que seguirá trabajando con Brasil y Colombia para devolver la “democracia”.

“Los muertos son una inversión a futuro”, dijo el autoproclamado Juan Guaidó cuando se le preguntó sobre las víctimas de una intervención militar en Venezuela. La frase es coherente con la rentabilidad con que EE.UU. y su cartel (aliados, cómplices) conciben la “ayuda humanitaria” que imponen a cualquier país del mundo, cuya economía han asfixiado y destruido, recuerda el profesor Earle Hrrera. Haití es un ejemplo cercano.

Cuando EE.UU. armaba la “coalición” para la segunda Guerra del Golfo arágico-pérsico, George W. Bush advirtió que los que se negaran no tendrían parte en la reconstrucción de Irak, “un negocio capaz de generar miles de millones anuales durante muchos años”. Son las mismas fuentes de la Usaid, esa mampara imperial que pretendió introducir “ayuda humanitaria” en Venezuela un sábado sin gloria de fines de febrero.

Bush juró devolver a Irak a la edad de piedra, con la mentira de que tenía armas de destrucción masiva. Y no era una metáfora.

Irresponsablemente, Guaidó siguió con su terrorismo tuitero : “No se puede hacer apología de la violación a la propiedad privada, pero tampoco se puede ignorar la desesperación de comunidades que están sin luz ni agua desde hace días y sin poder comprar lo que necesitan con urgencia”.

“Sin luz, ni agua, ni comida, el desespero puede conducir a nuestro Pueblo a un estado límite por conseguir sustento para los suyos. Esos reportes de saqueos que llegan de varias ciudades son consecuencia de que el régimen usurpador siga impidiendo la solución a esta crisis”, añadió, azuzando la violencia. 

Mercenarios, se busca
Un informe del diario Últimas Noticias, basado en fuentes del Congreso estadounidense y el gobierno colombiano, señala que grupos paramilitares que hacen vida en ambos lados de la línea  fronteriza colombo-venezolana  pagan hasta mil 500 dólares a jóvenes de ambos países para que pasen a formar parte de sus filas, con miras a una incursión armada en Venezuela.

Añade que en virtud de que la comunidad internacional se niega a aprobar una acción militar en Venezuela, Washington apela al modelo utilizado en Siria: preparar y armar fuerzas paramilitares de choque para generar un conflicto civil, después que hasta la mayoría de los gobiernos del Grupo de Lima se ha decantado por una salida pacífica a la crisis y en “las cancillerías europeas campea la desconfianza a la política de la Casa Blanca hacia Venezuela”, tal como reseñó la agencia noticiosa-financiera Bloomberg.

Los grupos irregulares tienen en la mira a jóvenes, cuyas edades oscilen entre 18 y 25 años, desempleados y desafectos del gobierno. “En Colombia se habla de un pago cercano a los  1.500 dólares y en Venezuela entre 200 y 250 dólares, donde se incluye comida y transporte más allá de la frontera colombo venezolana”, precisaron los informantes.

La oposición en su laberinto
La oposición interna, para poder aspirar a un cambio, debe elevar los niveles de organización y preparación de su base social para poder lograr una correlación de fuerzas favorable en el terreno concreto de la disputa, para que puedan llevar el plan a otro nivel de conflicto, en caso de no lograr la fractura institucional antes, lo cual parece poco probable. Pero tiene un gran déficit: la crisis de expectativas tras tantos fracasos y promesas incumplidas y sus divisiones.

Sin una gran presión de calle, sin fuerzas de choque organizadas (están reclutando bandas (para el terror interno), no podrán configurar un escenario insurreccional que pueda implicar la caída del gobierno o un cuadro de violencia de tal magnitud que justifique la intervención extranjera, y por ello se ve obligada a concentrar esfuerzos en las disputas territoriales.

La realidad indica que la crisis económica seguirá incrementándose, con las sanciones, bloqueos (en especial el petrolero) y pirateos (de fondos y recursos) de EEUU y sus cómplices, y también por la ineptitud del gobierno para generar soluciones. El apagón significó un duro golpe, superado, pero que afectó al ya deteriorado aparato productivo. Los estrategas de la oposición (o sus mandantes de Washington) señalan que el pico de la crisis se alcanzará antes de mitad de año.

El oficialismo también está preocupado por la disputa territorial, pero sigue mostrando fisuras en los niveles organizativo y sobre todo el comunicacional, mientras se reorganizan las Milicias Bolivarianas y las Brigadas de Defensa Popular, las organizaciones de base y comunales.

“Vamos a las prontas realización de un referéndum consultivo para resolver la tensión social y política del país” (…) “Solicitamos la renuncia inmediata del ministro Motta Domínguez debido a la grave situación del país”, dice la Alianza para el Referendo Consultivo, que integran incluso exchavistas, buscando pescar en río revuelto.

La entrega del petróleo
La agencia Reuters publicó un documento legislativo hecho por el equipo de Juan Guaidó, en el que se buscaría revertir la nacionalización de la industria petrolera, permitiendo a las compañías privadas petroleras ejercer un rol clave en los campos de Venezuela y reduciendo el tamaño de la estatal PDVSA. La propuesta apunta a lograr apoyo para Guaidó por parte de las compañías extranjeras (en especial las petroleras) que podrían financiar una reconstrucción, después de que la producción de crudo cayera a un mínimo en siete décadas.

Así, "las empresas privadas podrían optar por manejar las operaciones rutinarias en los campos petroleros venezolanos, un cambio brusco desde la era de Chávez, que limitó a las firmas extranjeras a ser socias minoritarias sin control operativo (…) "Algunos de sus activos serían transferidos y subastados por un nuevo regulador independiente similar al que llevó adelante la profunda reforma energética de México, que puso fin a 75 años de monopolio".

En Houston y Washington, el equipo de Guaidó está proponiendo una amplia variedad de contratos de exploración y producción que permitirían a las empresas privadas operar individualmente campos en Venezuela y postularse para operar refinerías e instalaciones de la cadena minorista de combustibles del país, según el borrador de la propuesta.

Daniel Kiener, embajador alemán en Caracas, fue expulsado del país luego de ir a recibir a Juan Guaidó al aeropuerto de Maiquetía. “Se trata de una decisión incomprensible que agrava la situación y no contribuye a rebajar las tensiones", declaró Heiko Maas, el ministro de Asuntos Exteriores alemán. ¿Incomprensible? ¿Qué estaba buscando Kiener con su sobreexposición?

Lo que es realmente incomprensible es que, cuando se detectan en EE.UU.los límites geológicos y financieros de la explotación del gas y petróleo no-convencionales, con vasta repercusión geopolítica, geoeconómica y estratégica; cuando arrecian presiones con posturas de confrontación de guerra fría contra el gasoducto Nord Stream 2 y cuando Trump califica a la industria automotriz alemana de "amenaza a la seguridad nacional de EEUU", Maas abra fuego diplomático contra Venezuela, señala el analista mexicano John Saxe-Fernández.

Ideas fijas
La administración de Trump repite la estrategia de castigo colectivo –usada en los 90 en Centroamérica- con un embargo financiero desde agosto de 2017 y otro comercial desde enero último. El primero, al inmovilizar y/o piratear los fondos provenientes de las ventas petroleras, impidió al gobierno adelantar planes contra la hiperinflación y por la recuperación económica. El financiero fue aplicado para impedir la importación del 60% de los productos provenientes del exterior, incluyendo alimentos y medicinas.

Son medidas en apoyo a los planes de lograr un golpe militar, una rebelión militar o una guerra civil (fracasadas hasta ahora) y que, según las máximas autoridades de EEUU, seguirán hasta que sea derrocado el presidente Nicolás Maduro.

Durante una audiencia en el Subcomité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, el senador Marco Rubio alertó que Venezuela iba “a entrar en un período de sufrimiento que ninguna nación ha confrontado en la historia moderna”.

En un intento por desmentir la participación del gobierno estadounidense en el magnicidio fracasado del presidente Nicolás Maduro, la cadena CNN mostró nuevos videos caseros sobre el atentado realizado con “drones comerciales, comprados en línea y ensamblado a mano con explosivos militares en su interior”. Los videos, tomados con celulares, mostaron incluso vuelos de práctica en los llanos colombianos.

El entrevistado admitió que el complot pudo haber matado a muchas otras personas además de su objetivo. Cabe recordar que al día siguiente del atentado, el asesor nacional de seguridad de EEUU., John Bolton, advirtió que pudo haber sido fingido para darle al gobierno de Maduro una “excusa”, quizás para poner mano dura.

El atacante asegura que se reunieron con varios funcionarios del gobierno de EEUU tras el ataque. “Ellos concertaron tres reuniones, imagino que para recopilar información que les permitiera estudiar el caso, pero no pasó de allí. Querían obtener datos y nosotros pedimos cosas a cambio. Tomaron nota de eso, y preguntamos si podían ayudar. Entonces simplemente se fueron con sus apuntes y nunca más aparecieron”, relata el supuesto jefe de la operación a CNN.

Será una semana dura, en un país jaqueado, hackeado, sancionado, embargado, bloqueado, pirateado por las potencias occidentales, y con serias amenazas de una invasión externa. Mientras va recuperando la luz, el pueblo venezolano aguarda, expectante, preparado, por una batalla más en su lucha por la defensa de la soberanía.

Álvaro Verzi Rangel  Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) 

martes, 22 de mayo de 2018

Un nuevo plano existencial se abre en Venezuela

Es un principio máximo de la batalla política y de la guerra: nadie puede seguir en pie sin asegurar su propia supervivencia. Y este domingo Nicolás Maduro con su victoria electoral lo hizo abriendo un nuevo ciclo para el chavismo y, sobre todo, para el país.

1. Una victoria electoral que cierra un ciclo político de confrontación
Los años en la Venezuela chavista pasan con rapidez, parecen cinco años y no uno desde que sucedió el brutal linchamiento de Orlando Figuera, hecho conmemorado precisamente el mismísimo día de la cita electoral. Ese dato de profundo sentido emocional y humano para una gran parte de los venezolanos nos lleva hacia un punto nodal de la política hoy: Maduro ganó la presidencia de la República en el aniversario del asesinato con mayor contenido simbólico de todo lo que se movía contra el chavismo en las guarimbas de 2017.

Estas presidenciales estuvieron marcadas dentro de un ciclo en el que la oposición presionó el quiebre contra el Gobierno Bolivariano y la conformación institucional diseñada por Hugo Chávez desde la primera constituyente en 1999.

Se puede decir que desde el triunfo de la oposición en las parlamentarias de 2015, este ciclo llevó al país hacia un empate técnico en términos de fuerza que el antichavismo intentó volcar a su favor a través de un referéndum revocatorio, declaraciones de abandono del cargo, juicios políticos, antejuicios de mérito, intentos de golpe de Estado y guarimbas. Toda una guerra política por vías legales e ilegales se puso en marcha para conformar una nueva Venezuela que sacara al chavismo de la ecuación institucional. Lamentablemente y con extrema crudeza, el caso de Orlando Figuera reveló la sustancia humana de lo que había detrás de esta metódica.

Maduro, junto al chavismo, retomó la iniciativa en 2017 con el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente para encausar el conflicto hacia una salida y destrabar la parálisis institucional abierta con la victoria parlamentaria de la oposición. Cambió completamente el escenario al adversario por uno totalmente nuevo, y lo llevó a dirimir esta confrontación a través de tres elecciones seguidas que cerraron este domingo con la presidencial. En ese sentido, al triunfar en las tres elecciones fragmentando al antichavismo, el Presidente canceló completamente la capacidad de peligro para el chavismo por parte de la oposición venezolana.

Obviar esto del análisis sería dejar sin pies ni cabeza cualquier tipo de interpretación sobre lo que sucedió este domingo.

2. Una elección que abre otro tipo de confrontación con Estados Unidos
Ahora la disputa en el seno opositor parece ser por quién gestiona interna y externamente el embargo petrolero en ciernes o el paquete de sanciones de Estados Unidos. Su razón de ser luego de esta estruendosa caída es intentar ejercer presión contra cualquier indicio de estabilidad en el país con el objetivo de fracturar al chavismo.

No es un detalle menor que el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela y ahora Henri Falcón se peleen por quién exige más fuerte la repetición de elecciones presidenciales.

Todos con nula capacidad de movilización, víctimas de sus propios militantes que podrían aceptar participar en el Gran Acuerdo Nacional convocado por el presidente Maduro para reestablecer el acuerdo de convivencia pacífica entre todos los actores políticos de Venezuela. Después de todo, la diferencia entre la participación en las parlamentarias y estas presidenciales es de 26%, casi la mitad de lo conseguido por Falcón, lo que convierte a los abstencionistas en una minoría que por sí misma no puede articular un proceso de presión interna similar a la de estos últimos años, en el corto y mediano plazo.

Este descalabro interno, por otro lado, pone al país en el centro de las amenazas de Estados Unidos de utilizar todo su arsenal de guerra financiera, diplomática, mediática y comercial para generar una fractura interna que movilice un "cambio de régimen", según lo dejó entrever Juan Cruz, el asesor para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de Donald Trump. La revelación del presidente Maduro acerca de un plan de golpe militar, pagado desde Colombia, abona además la tesis de que la estrategia de la Administración Trump es tomar Venezuela por la fuerza de las botas, intentando regresar a la región a un estadio similar al de las dictaduras militares de los años setenta.

3. Una victoria como lección regional que ubica a Maduro en otro plano histórico
Subestimado y maltratado por el progresismo regional, al punto de que ni Lula ni Cristina Fernández de Kirchner han mostrado respaldo público a su figura, Maduro acaba de vencer en esta elección una metódica de guerra política contra los liderazgos regionales que fulminó al progresismo en Ecuador, Argentina y Brasil. Ensayada sincrónicamente en todo el continente, esta metódica fue extremadamente sofisticada y exitosa al punto de que en todos estos países construyó panoramas nuevos que terminaron con la persecución, estigmatización y cárcel, como es el caso de Lula Da Silva.

No se trata aquí de hacer leña del árbol caído, ni señalar a quienes muchas veces con su silencio evitaron defender al chavismo en un momento existencial, sino tan solo remarcar la importancia de la experiencia histórica acumulada que deja la fórmula política inédita diseñada por Maduro con la que salió del mismo atolladero adonde fueron llevados Lula, Dilma, Correa y Cristina.

Esto convierte a Maduro en el primer líder que devela una forma de cómo enfrentar la nueva estrategia de "cambio de régimen" de Estados Unidos y sus aliados en la región. Dejando así un piso político que le permite afrontar el desafío de gobernar una Venezuela que al día de hoy representa el segundo país más bloqueado del continente después de Cuba. Paradójicamente, ahora el deber histórico le demanda a Maduro, junto al chavismo, convertir a Venezuela en el primer país que en el siglo XXI puede sortear un bloqueo económico manteniendo un rumbo propio, como lo hizo en el pasado Fidel Castro.

4. El desafío del chavismo es blindar una de sus más importantes victorias políticas
El centro de este nuevo momento de la política venezolana deja de ser la confrontación con la oposición y se traslada toda la atención hacia el conflicto económico. Donde está en juego la capacidad del presidente Maduro de imponer una salida a situaciones agravadas por fallos administrativos y burocráticos que podrían dañar en el mediano plazo la posición alcanzada con esta importante victoria electoral. En su alocución después del anuncio de los resultados, el Presidente dejó en claro que ésta será la etapa política que se avecina en el país. El reto ahora es contra nosotros mismos.

Maduro ha centrado la lucha contra las mafias económicas como uno de los más importantes objetivos de su plan en pos de reestablecer el control administrativo de importantes áreas económicas del país: la distribución, la comercialización, el intercambio financiero, y el manejo de empresas e instituciones del Estado de alto valor estratégico. Su plan se ampara en el margen de maniobra que ha conseguido en estas últimas elecciones.

De esto deriva entonces el reto monumental más importante de la historia chavista: la imperiosa necesidad de salir del diseño de un país petrolero pensado, creado y moldeado a calco marginal del consumo gringo, culturalmente ultra dependiente de las importaciones y exportaciones de Estados Unidos.

Ir hacia un modelo de país propio, que hoy no existe y que con Chávez llegó a dibujarse apenas en sus primeras líneas maestras. Un país basado en las capacidades del pueblo que hoy ha impedido -otra vez- la guerra total. Un país que pueda construir la gente que decidió quedarse, apoyándose en los aliados internacionales para afrontar el agresivo bloqueo estadounidense. Dejar atrás el país constituido en su cuerpo por el consumo superfluo, para sustituirlo por una cultura distinta, propia, no importada. Si acaso se pensase que es posible reeditar el país saudita, bien difícil sería mantenerlo vivo sin atar su destino a las manos del Fondo Monetario o a la inversión de transnacionales extranjeras.

Por fuerte que sea, el pulso que el presidente Maduro abrirá con el anuncio de su plan económico, centrado posiblemente en recuperar el valor de la moneda y la lucha contras mafias económicas del país, implicará según él "una renovación espiritual, ética, política y cultural", como ha afirmado en sus discursos, un nuevo comienzo. En los próximos días, sabremos con mayor detalle cuál es ahora nuestro lugar como chavistas en este nuevo ciclo estratégico para solidificar y blindar, quizás, una de las más importantes victorias políticas que hayamos tenido sin el comandante Hugo Chávez.

En su memoria, aquí seguimos rindiéndole homenaje, cinco años después, con el autobusero que nos dejó al volante en uno de los momentos más peligrosos de la humanidad.

miércoles, 18 de octubre de 2017

¿Por qué el PSUV volvió a ganar en Venezuela?

La elección de gobernadores en Venezuela, este domingo 15 de octubre, fue un verdadero cimbronazo para las fuerzas de la derecha continental, que esperaban que se refrendaran los resultados de las legislativas 2015, cuando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, agrupación de partidos opositores) triunfó de forma contundente. Nada de eso sucedió: el chavismo ganó 18 gobernaciones de las 23 en juego, al obtener 54 % de los votos a nivel nacional. La MUD apenas se impuso en cinco, en su mayoría alcanzadas por Acción Democrática, del veterano ‘cacique’ Ramos Allup. Las fuerzas más radicales de la derecha, las que encabezaron las violentas protestas meses atrás, se quedaron con las manos vacías.
“¿Cómo se explica que, en la crisis económica, social y política en Venezuela, el oficialismo haya ganado la mayoría de las gobernaciones?”, se preguntó en Twitter la presentadora de CNN, Patricia Janiot, adversa al chavismo desde los tiempos del propio Chávez. Esa es la pregunta que revolotea en la derecha regional: ¿cómo puede “esa gente” -para ellos siempre inferior en cuanto a capacidades- seguir ganando elecciones, incluso en medio de esa guerra económica que ha provocado desabastecimiento y una enorme inflación?
Posiblemente haya que buscar explicaciones en el quiebre político que significó la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), cuando millones salieron a votar –en julio pasado- para decirle no a las ‘guarimbas’, las violentas movilizaciones de calle que dejaron un centenar de muertos, varios de ellos quemados vivos por el “pecado” de ser pobres y chavistas. Desde aquella jornada electoral, la violencia disminuyó notablemente y la MUD aceptó -diálogo mediante con el Gobierno- la convocatoria a elecciones regionales, en función de las cuales realizó incluso unas elecciones primarias para elegir sus candidatos: fue allí, aunque con magra participación, que Ramos Allup comenzó a ganar la batalla interna de la derecha.
Janiot, al igual que centenares de comunicadores a lo largo y ancho del continente, olvida eso y también un dato adicional: que el chavismo, como fuerza política, ha constituido un verdadero nuevo paradigma en la política venezolana. Esto también puede explicar, en parte, su capacidad de ganar una elección nacional en el marco de una embestida internacional sin precedentes, con una inflación galopante, con desabastecimiento inducido y con buena parte de los medios de comunicación -internos y externos- en contra.
El chavismo no sólo ha sobrevivido al fallecimiento de su propio líder, sino que cuando parece agonizante patea el tablero, aprovechando los groseros errores de una oposición verdaderamente ‘amateur’. Y de esa forma construye, como ahora, esta victoria que descoloca a quienes vaticinaban el derrumbe del gobierno de Maduro hace apenas 10 semanas.
Uno de los datos más interesantes de la elección tiene que ver con la aparición en escena de una nueva generación del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). La llegada de Héctor Rodríguez a la gobernación de Miranda (una vasta entidad territorial que incluye la mitad de la capital, Caracas, y en los últimos años dominada por la oposición) oxigena al propio chavismo, demostrando que es un proyecto político a largo plazo, que puede modificar su propio discurso para buscar interpelar nuevamente a sectores medios urbanos.
Dentro de la oposición hay grandes derrotados: los ex gobernadores Capriles y Falcón (mandatarios de los populosos estados Miranda y Lara, respectivamente), y el trío formado por Freddy Guevara, Leopoldo López y Lilian Tintori –de la muy derechista organización Voluntad Popular-, quienes incendiaron las calles meses atrás. Pero también, un gran ganador: el experimentado ‘cacique’ –como se denomina a los jefes vitalicios de tribus indígenas- Henry Ramos Allup, que con cuatro gobernaciones en el haber de su partido, Acción Democrática, se constituyente en un claro precandidato presidencial para el 2018, posiblemente en disputa interna con Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional.
La floja hipótesis de fraude en los comicios de este 15 de octubre quedó desbaratada por el propio Henrique Capriles Radonski, sempiterno candidato a la presidencia de la República y uno de los máximos líderes de la oposición, quien al momento de escribir estas líneas aún no ha emitido posicionamiento público.
La elección del pasado domingo demuestra, entonces, varias cosas. En primer lugar, que no es verdad aquella hipótesis de la derecha venezolana según la cual “el 80 % quiere a Maduro fuera del poder”. No por casualidad el gobierno adelantó de diciembre a octubre estas regionales: tenía conocimiento de un voto-condena a aquellos que desestabilizaron el país por meses, y de ahí que sus principales lemas de campaña tuvieran que ver con la paz y la democracia. Además, evidencia que los votos cosechados por la oposición fueron sólo los de sus sectores menos radicalizados, tendencia que tuvo lugar tanto en las primarias como en las generales. Esto debería favorecer el diálogo y aislar a los sectores radicalizados, que fueron castigados por el voto popular.
Parece abrirse, por tanto, un nuevo momento político en Venezuela, con un gobierno consolidado desde lo institucional, pero que aún seguirá afrontando grandes dificultades en lo económico, y una oposición que deberá rearmarse si pretende disputar la elección presidencial que tendrá lugar el año próximo.
Cubadebate.- Juan Manuel Karg

viernes, 7 de julio de 2017

Presidente de la CIDH llama al cese del uso de niños en protestas violentas en Venezuela

El presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Francisco Eguiguren, instó este miércoles a los actores políticos venezolanos a no involucrar a niños en protestas y proteger sus derechos, informó este miércoles el viceministro para la Comunicación Internacional, William Castillo.
A través de su cuenta en Twiiter, Castillo destacó que el pronunciamiento de Eguiguren se produjo durante la audiencia pública que solicitó el Estado Venezolano para informar  de las buenas prácticas y avances del país ante la reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) número 163 que se realiza en Lima, Perú.
Desde abril los actores de la derecha venezolana han incurrido en la utilización de niños, niñas y adolescentes durante las protestas realizadas en el país, y que han terminado en acciones violentas.
El uso de menores en dichas actividades ya ha sido denunciado por la Fundación para Niños, Niñas y Adolescentes del Distrito Capital, así como otras organizaciones que han acudido al Ministerio Público (MP) para que se impute a los responsables.
Castillo también indicó que el secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos, Larry Devoe, quien fue en representación del Estado, demostró con cifras los avances de Venezuela en la protección de los derechos humanos.
"Presentación de Larry Devoe en representación del Estado venezolano sobre uso de niños en protestas impacta en CIDH", señaló a través de la red social.
Precisó que Lavoe denunció a Julio Borges–vocero del partido opositor Primero Justicia y quien asume ilegalmente la directiva de la Asamblea Nacional– por el llamado al bloqueo financiero.
En repetidas oportunidades, Borges ha intentado entorpecer y sabotear las inversiones de empresas extranjeras en el país, y además ha enviado cartas a importantes bancos globales, para solicitarles que no realicen transacciones con el Gobierno venezolano, de manera que no pueda recibir financiamiento.
AVN -
05/07/2017 

domingo, 28 de mayo de 2017

Venezuela y la guerra civil

Resulta doloroso pero indispensable reconocer que Venezuela se encuentra en medio de una guerra civil, que todavía no se ha generalizado territorialmente pero que si no se la detiene a tiempo, con toda la fuerza militar del estado, terminará con la Revolución Bolivariana, A continuación, una reflexión sobre el tema.


Siguiendo el guión pautado por los expertos y estrategos de la CIA especializados en desestabilizar y demoler gobiernos, en Venezuela la contrarrevolución produjo un “salto de calidad”: del calentamiento de la calle, fase inicial del proceso, se pasó a una guerra civil no declarada como tal pero desatada con inusual ferocidad. Ya no se trata de guarimbas, de ocasionales refriegas o de violentos disturbios callejeros. Los ataques a escuelas, hospitales infantiles y maternidades; la destrucción de flotas enteras de autobuses; los saqueos y los ataques a las fuerzas de seguridad, inermes con sus cañones de agua y gases lacrimógenos ante la ferocidad de los mercenarios de la sedición y el linchamiento de un joven al grito de “chavista y ladrón” son síntomas inequívocos que proclaman a los gritos que en Venezuela el conflicto ha escalado hasta convertirse en una guerra civil que ya afecta a varias ciudades y regiones del país. Si algo faltaba para caer en cuenta de la inédita gravedad de la situación y de la determinación de las fuerzas sediciosas de consumar sus designios hasta sus últimas consecuencias el emblemático incendio de la casa natal del Comandante Hugo Chávez Frías pone doloroso fin a cualquier especulación al respecto.

Sería ingenuo y suicida pensar que la dinámica de este enfrentamiento, concebido para generar una devastadora crisis humanitaria, puede ser otra cosa que el prólogo para una “intervención humanitaria” del Comando Sur de Estados Unidos. Esta amenaza exige de parte del gobierno bolivariano una respuesta rápida y contundente, porque a medida que pase el tiempo las cosas irán empeorando. El patriótico y democrático llamado del presidente Nicolás Maduro a una Constituyente sólo sirvió para atizar la violencia y el salvajismo de la contrarrevolución. La razón es bien clara: esta no quiere una solución política de la crisis que ella misma ha creado. Lo que pretende es profundizar la disolución del orden social, acabar con el gobierno chavista y aniquilar a toda su dirigencia, propinando un brutal escarmiento para que en los próximos cien años el pueblo venezolano no vuelva a tener la osadía de querer ser dueño de su destino. Los intentos de acordar con un sector dialoguista de la oposición fracasaron por completo. No por falta de voluntad del gobierno sino porque, y esa es la ominosa realidad, la hegemonía de la contrarrevolución ha pasado, en la coyuntura actual, a manos de su fracción terrorista y esta es comandada desde Estados Unidos. 

En Venezuela se está aplicando, con metódica frialdad y bajo el permanente monitoreo de Washington, el modelo libio de “cambio de régimen”, y sería fatal no tomar conciencia de sus intenciones y sus consecuencias. El gobierno bolivariano ha ofrecido en innumerables ocasiones el ramo del olivo para pacificar al país. No sólo su oferta fue desechada sino que la derecha golpista escaló sus actividades terroristas. Ante ello, la única actitud sensata y racional que le resta al gobierno del presidente Nicolás Maduro es proceder a la enérgica defensa del orden institucional vigente y movilizar sin dilaciones al conjunto de sus fuerzas armadas para aplastar la contrarrevolución y restaurar la normalidad de la vida social. Venezuela es objeto no sólo de una guerra económica, una brutal ofensiva diplomática y mediática sino que, ahora, de una guerra no convencional que ha cobrado más de medio centenar de muertos y producido ingentes daños materiales. “Plan contra plan”, decía Martí. Y si una fuerza social declara una guerra contra el gobierno se requiere de éste una respuesta militar. El tiempo de las palabras ya se agotó y sus resultados están a la vista.

Y esto es así porque lo que está en juego no sólo es la Revolución Bolivariana; es la misma integridad nacional de Venezuela la que está amenazada por una dirigencia antipatriótica y colonial que se arrastra en el estiércol de la historia para implorar al jefe del Comando Sur y a los mandamases de Washington que acudan en auxilio de la contrarrevolución. Si esta llegara a triunfar, ahogando en sangre al legado del Comandante Chávez, Venezuela desaparecería como estado-nación independiente y se convertiría, de facto, en el estado número 51 de Estados Unidos, apoderándose mediante esta conspiración de la mayor riqueza petrolera del planeta. Sería ocioso detenernos a elaborar el tremendo retroceso que tal eventualidad tendría sobre toda Nuestra América. Queda muy poco tiempo, días apenas, para erradicar esta mortal amenaza. La absoluta y criminal intransigencia de la oposición terrorista cierra cualquier otro camino que no sea el de su completa y definitiva derrota militar. Desgraciadamente ahora le toca hablar a las armas, antes de que, como dijera en su tiempo Simón Bolívar, el chavismo tenga que reconocer que también él ha “arado en el mar” y que toda su esperanzadora y valiente empresa de emancipación nacional y social haya saltado por el aire y desaparecido sin dejar rastros. No hay que escatimar esfuerzo alguno para evitar tan desastroso desenlace.


Atilio Boron.-

jueves, 4 de mayo de 2017

El imperialismo capitalista afila sus garras en Venezuela

La guerra económica desatada contra la República Bolivariana, diseñada y dirigida desde Estados Unidos y llevada a la práctica por las fuerzas opositoras venezolanas con el apoyo de los grandes medios de comunicación de la derecha criolla e internacional, ha tomado nuevos tintes para convertirse en una ola de terrorismo económico.

Las pérdidas por la violencia desatada se han evaluado en más de 100.000 millones de bolivares y entre las instalaciones atacadas aparece hasta el Hospital Materno Infantil Hugo Chávez Frías, ubicado en El Valle, Caracas, cuyos trabajadores y pacientes fueron asediados por cerca de tres horas.

Entre los hechos vandálicos destacan los destrozos ocasionados a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) en el municipio Chacao del estado Miranda, el 8 del mes en curso. Durante el 20 y 21 de abril, grupos violentos ocasionaron daños a bienes privados y públicos en los sectores Cajigal y San Andrés de la parroquia El Valle.

Los violentos hechos han dejado 29 personas muertas (cuatro adolescentes y 25 adultos) y alrededor de 450 lesionados.

Los concejales del Bloque de la Patria en el Cabildo Metropolitano de Caracas denunciaron ante el Ministerio Público (MP) el financiamiento a grupos extremistas que reciben recursos provenientes de la Alcaldía Metropolitana, a cargo de Helen Fernández, y de las alcaldías de los municipios Chacao, Baruta, El Hatillo y Sucre, estado Miranda.

Para el ministro de Comercio Exterior e Inversión Internacional venezolano, Jesús Farías, la guerra económica es una estrategia diseñada para desequilibrar a un Gobierno: la desestabilización parte de una turbulencia económica que genera trastornos sociales, vinculados a malestar y conflictividad que pueden surgir de esa situación. Su expresión concreta es el repunte inflacionario, derivado de una especulación inclemente con los precios.

Agrega el ministro que otras manifestaciones son el acaparamiento y la escasez crónica de productos de primera necesidad, así como el ataque a la moneda nacional; el sabotaje a sectores claves productivos y el contrabando exagerado de alimentos, con amplio apoyo de poderosos medios de comunicación para generar angustia y zozobra. Es una estrategia que tiene implícito un propósito político: derrocar a un presidente legítimo y no existe ningún gobierno de izquierda en el mundo que no haya sido sometido a un ataque de esa naturaleza.

Recordemos que 2016 resultó uno de los años más duros desde el inicio de la Revolución Bolivariana debido a los enormes ataques que sufrió con la intención de derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro.

Entre esas acciones aparece el bloqueo de las cuentas de la República por parte del Banco City Bank que intentó descalificar la credibilidad financiera del país.

Las calificadoras occidentales de riesgos como JP Morgan, presagiaban una inminente cesantía de pagos de deudas venezolanas, que propiciaron un cerco para acceder a créditos internacionales.

La empresa PDVSA como principal generadora de divisas del país, fue víctima de ataques y sabotajes que pretendían evitar un canje de deuda para el desarrollo de la industria.

Simultáneamente hubo un complot para sacar de circulación y llevarse fuera del país todos los billetes de 100 bolívares. Ese golpe se montó sobre una estrategia para bloquear financieramente las operaciones y transacciones realizadas por la República para evitar que cumpliera con los proveedores de bienes, materias primas e insumos esenciales para abastecer de medicamentos, alimentos y de servicios a la nación, así como evitar la cancelación de la deuda.

Productos alimenticios y de higiene desaparecieron de los mercados, acaparados por compañías distribuidoras o sacados clandestinamente hacia Colombia por la extensa frontera.

Tras esa guerra económica, con el fin de culpar al gobierno por su “deficiente” gestión, aparecieron después los representantes de la derecha opositora y de los medios de propaganda que llaman a realizar cargas violentas e incendiar al país.

Es decir, se ha pasado al terrorismo como instrumento político-económico que supone la ejecución de actos violentos para propiciar una atmósfera de pánico colectivo y destruir el orden. Es intimidación organizada que puede lesionar o poner en peligro derechos individuales como la vida, integridad corporal, salud, libertad o patrimonio, o poner en emergencia a la seguridad pública lo que pasa por destruir o interrumpir servicios públicos; atentados o crímenes que tienden a crear una situación de terror por su carácter reiterado.

El presidente Nicolás Maduro puntualizó recientemente que la derecha quiere impedir que se consolide la agenda económica bolivariana, porque ya se había ido superando con mucho esfuerzo los efectos de la guerra económica.

La oposición de derecha esta obsesionada porque no ha logrado derrocar al Gobierno y en contraposición crecen los programas sociales en beneficio de la mayoría de la población.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) están llevando alimentos de primera necesidad a 6 millones de hogares priorizados que han aminorado las escaseces provocadas. La Gran Misión Vivienda ha entregado 1.600.000 casas en seis años; a modo de diversificar la economía, en el primer trimestre de 2017 la nación ha recibido 100.000 millones de dólares por exportaciones de camarón; ya se entregaron este año 28.000 becas a estudiantes de educación media y diversificada para garantizarles la culminación de sus estudios; se aprobaron 1.000 créditos al programa Soy Joven dirigido a la juventud productiva.

Asimismo, el Gobierno compró 238 kilogramos de oro del Arco minero del Orinoco que pasaron a engrosar sus reservas internacionales; está en marcha el plan de la agricultura 2017 y se prevé la producción de 90 millones de kilogramos de alimentos; Venezuela ha cumplido en tiempo sus compromisos financieros al pagar recientemente 2.819 millones sin que mermaran las reservas del país.

La guerra económica de la derecha se ha convertido en terrorismo, una forma muy peligrosa para una región latinoamericana que apuesta por la paz.

Hedelberto López Blanch

sábado, 7 de mayo de 2016

Empresas Polar deja sin sueldo a 10 mil trabajadores

Empresas Polar cerró las cinco plantas de fabricación de cervezas y maltas sin autorización de la Inspectoría del Trabajo, afectando a 10 mil empleados, a quienes los dejaron con sueldos incompletos y sin los beneficios contemplados en la convención colectiva.


Así lo denunció el presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores Cerveceros, Refresqueros y Vinícolas (Sintracerliv), Frank Quijada quien afirmó que con la medida están afectando a los trabajadores de las plantas de San Joaquín, en el estado Carabobo; de Maracaibo, en Zulia; de Los Cortijos, en Miranda, y la de Barcelona, Anzoátegui.


Marisa Guinand, directora de Empresas Polar, indicó que decidieron aplicar la figura del “trabajador suspendido”, establecido en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras.


El artículo 71 de la LOTTT establece que “la suspensión de la relación de trabajo, no pone fin a la vinculación jurídica laboral existente entre el patrono o la patrona y el trabajador o trabajadora”.


Por su parte el artículo 72 indica que en los “casos fortuitos o de fuerza mayor que tengan como consecuencia necesaria, inmediata y directa, la suspensión temporal de las labores, en cuyo caso deberá solicitarse autorización a la Inspectoría del Trabajo dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a la ocurrencia de los hechos que ameritan la suspensión, la cual no podrá exceder de sesenta días”.


No obstante Quijada aseguró que la empresa no acudió a la Inspectoría del Trabajo para notificar el cese de las operaciones. “Ellos dijeron que habían avisado a la Inspectoría. Después que paralizaron los trabajos fue que acudieron al ente”, indicó.


El sindicalista recalcó que “la Inspectoría es quien debe decidir si se paralizan o no las labores”.

Asimismo señaló que la empresa solo les dará una compensanción del sueldo, que no entran en el cálculo de las utilidades, además les pagarán el mínimo de los tiques de alimentación. “Nos están botando”, afirmó.


Agregó que tampoco van a cumplir con beneficios de la contratación colectiva como el pago de la guardería para los hijos de los trabajadores, por lo que están en riesgo que pierdan el año escolar.


Quijada informó que como sindicato ya acudieron a la Inspectoría del Trabajo, quien amparará a los trabajadores a nivel nacional.


Dijo que como sindicato se están organizando para acatar el mandato del presidente Nicolás Maduro de que la clase obrera tome las plantas paralizadas.


Acaparan productos
Por otra parte, el dirigente sindical denunció que en Empresas Polar acaparan los productos. Comentó que en la cesta de comida que le otorgan a los trabajadores no incluían desde el mes de octubre de 2015 atunes, alegando la falta de materia prima para producirlo. Sin embargo, en mayo les incluyeron atunes con fecha de fabricación de 2015.