Fiesta del PCE 2010

En la carpa de Cuba con la bandera de la Revolución

Ruta de Aigualluts cerca de Benasque

En la pradera después de Aigualluts, a los pies del Aneto.

Impresionante cascada de Aigulluts

La espectacularidad de esta cascada es para no olvidarse de ella.

Las Gradas de Soaso

Un espectaculo en los Pirineos Aragones

Cascadas de la Larri en, la espectacularidad alubrada a nuestros ojos

Un valle Glaciar eún vivo en los Pirineos Aragones

A los pies del las agujas del Pico Perramo, con su ibón

Otro rincón sin desperdicio pero muy duro de alcanzar

La Alhambra de Granada

La Alhambra desplegando toda su majestuosidad por la noche

La Alhambra de Granada

El patio de los Leones después de su restauración

Caracassonne

Ciudad Patrimonio de la Humanidad al sur de Francia

Mont Saint Michel

En la Normandia francesa se encuentra emplazada esta abadía espectacular

Castillo de Chambord

En el Valle del Loira, merece la pena ver este chateau

La Cueva de Zugarramurdi

En el norte de Navarra, se encuentra este lugar misterioso

En el alto del Mugrón

Una jornada de reivindicación con la Plataforma contra el ATC de Zarra.

Vista Labor de Torregrande

Edificio centenario con planta defensiva acastillada en Almansa.

Fiesta PCE 2012

Cayo Lara apoyo la reivindicación de la Coordinadora en Defensa del Hospital de Almansa para su no privatización.

Marchas de la Dignidad

En pleno tramo de Chinchilla a Albacete de camino a Madrid con las Marchas 22-M.

Fiesta PCE 2014

Un rato distraido con Cayo Lara en los puestos de la Fiesta del PCE.

Fiesta PCE 2014

Gines Fernandez el Director de Mundo Obrero, mítico periódico del PCE.

Marchas de la Dignidad Almansa

Movilización contra los recortes sociales y libertades colectivas, reclamando Pan, Techo, Trabajo y Dignidad 21.03.2015.

VIDEOS MARXISTAS, MATERIALISMO HISTORICO, DIALECTICA, SOCIALISMO CIENTÍFICO. FILOSOFÍA MARXISTA
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MARX: DIALÉCTICA, HISTORIA Y COLONIALISMOS
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martes, 26 de enero de 2021

Biden ante la decadencia de Estados Unidos

Donald Trump deja el Gobierno de Estados Unidos en una situación de aislamiento internacional que el país no había vivido en mucho tiempo. Cerrado sobre sí mismo, con conflictos incluso con sus aliados europeos. Frente a una alianza entre China y Rusia, después de haber cedido espacio frente a esos opositores, que establecieron alianzas en regiones en las que hasta este momento había prevalecido la alianza con los Estados Unidos, como América Latina, Europa o el Pacífico.

Biden incluyó en su campaña sacar a Estados Unidos de su aislamiento internacional, lo que significa mucho más que eso: se trata del intento de revertir el ya largo proceso de decadencia estadounidense.

Paradójicamente, la decadencia de Estados Unidos empezó cuando, tras el colapso del campo socialista liderado por la URSS, el país se convirtió en la única superpotencia a escala mundial. Al tiempo que, habiendo llegado el ciclo desarrollista a su fin, el neoliberalismo se perfilaba como modelo económico predominante.

La espectacular expansión del neoliberalismo a escala mundial escondió otro fenómeno: la incapacidad del nuevo modelo para conquistar bases sociales de apoyo y estabilidad política, privilegiando los intereses del capital financiero. Asimismo, esta nueva política económica rompió con décadas de reducción de la desigualdad e inauguró un periodo de profunda y extensa concentración de la riqueza, cada vez en menos manos.

El modelo neoliberal, sin embargo, fue incapaz de activar el crecimiento económico y de generar empleos. La crisis de 2008, similar a la de 1929, arrojó la economía internacional a una recesión que no terminaría hasta la llegada de la nueva crisis, iniciada el año pasado.

Si antes Estados Unidos proponía un modelo centrado en las grandes corporaciones multinacionales, de las cuales las de la industria automotriz eran las más destacadas, pasó a proponer un modelo centrado en el capital financiero, no comprometido con el crecimiento industrial y la expansión de los mercados internos de consumo.

La decadencia estadounidense se manifiesta con la pérdida de la hegemonía del país en el mundo y con la decadencia de su economía y del modelo que propone para el mundo entero. Estados Unidos perdió su capacidad de liderazgo político e ideológico frente a China, que extendió sus relaciones en el mundo, teniendo como tarjeta de presentación su poder económico, que se consolidó gracias a su capacidad de recuperación tras la crisis recesiva de 2020.

Joe Biden propone rescatar la gloria pasada de Estados Unidos, comenzando con un importante plan de recuperación económica para el país. Un plan que, por un tiempo, tendrá el efecto de paliar la profunda recesión económica derivada de la pandemia, que cortó la recuperación que mostraba la economía hasta principios del año pasado.

A nivel político internacional, el regreso de los Estados Unidos a los Acuerdos de París tiene el papel simbólico de deshacer los reveses de la Administración Trump, restableciendo el bloque norteamericano, que tiene en Europa y Japón sus aliados fundamentales. Los países latinoamericanos, que fueron víctimas directas de la Administración Trump, como México y Cuba, ya conocen las posturas relajadas del nuevo Gobierno.

Pero los principales obstáculos para Biden provienen no solo de la situación de depresión económica en Estados Unidos y el mundo, sino principalmente de la expansión de la influencia de China y su alianza con Rusia, que ahora está presente en todos los continentes del mundo. Si el siglo XXI empezaba con la disputa hegemónica entre el poder decadente de Estados Unidos y el surgimiento de un mundo multipolar, en el que China y Rusia tendrían un papel fundamental, la crisis pandémica aceleró esta disputa a favor de China y Rusia.

En las relaciones con este bloque, Biden no tiene mucha capacidad de maniobra, manteniendo relaciones que fluctúan entre el conflicto y la convivencia, pero en un clima más desfavorable para Estados Unidos. En primer lugar, por la fortaleza de la economía china, que propone un modelo económico antiliberal, lo que explica la capacidad de recuperación económica del país asiático y su constante crecimiento récord en las últimas décadas.

Biden tendrá que remar contracorriente, sobre todo porque todavía tendrá que afrontar la acción opositora de Trump en casa. Hereda una situación de Estados Unidos en el mundo no solo de aislamiento, sino que también proyecta una imagen dolorosa, por la actuación de Trump, incluida la invasión del Capitolio, lo que incide directamente en la imagen idílica de democracia que Estados Unidos proyectaba al mundo.

La pandemia aceleró la disputa hegemónica en el siglo XXI, favoreciendo al bloque de potencias emergentes y un mundo multipolar. La tarea de Biden no será fácil.

 Por: Emir Sader

 

miércoles, 15 de julio de 2020

La factura del agua en EE.UU. ha aumentado un 80% en una década y millones de personas no pueden pagar

La investigación realizada en 12 ciudades de EE.UU. revela el alcance, las causas y las consecuencias del aumento constante de la factura del agua.
Millones de estadounidenses se enfrentan a facturas de agua que cada vez son más elevadas y difíciles de pagar, según una investigación de The Guardian. Un análisis exclusivo sobre datos de 12 ciudades estadounidenses demuestra que el precio combinado del agua potable y el sistema de saneamiento ha aumentando una media del 80% entre 2010 y 2018 en EEUU. A más de un 40% de la población de algunas de las ciudades analizadas le resulta imposible pagar las facturas.
Se trata de la primera investigación de este tipo a nivel nacional y el análisis ha revelado el fuerte impacto de la crisis del agua que se extiende por Estados Unidos, donde infraestructuras anticuadas, limpiezas medioambientales, cambios demográficos y la emergencia climática han aumentado exponencialmente los precios del agua en casi todos los rincones del país.
La crisis de la falta de acceso al agua en Estados Unidos está empeorando justamente en un momento en que la pandemia del coronavirus ha puesto en evidencia la importancia del acceso al agua potable. La investigación ha demostrado que las facturas inasequibles no sólo afectan a los más pobres, sino también, y de forma cada vez mayor, a los estadounidenses con empleo.
«Cada vez más personas tienen dificultades para pagar las facturas, pero para los más pobres esto representa un gran problema», explica Roger Colton, un prestigioso analista de servicios públicos que ha trabajado junto a The Guardian estudiando la crisis de las facturas del agua. «Los datos muestran que en un gran número de ciudades de todo el país, cada vez más personas tienen problemas para pagar el agua, algo que no sucedía desde hace una década o incluso desde hace dos o tres años en el caso de algunas ciudades». Se considera inasequible una factura que excede el 4% de los ingresos familiares.
La investigación ha concluido que entre 2010 y 2018, las facturas de agua aumentaron al menos un 27%, mientras que el mayor aumento fue del 154% y lo ha sufrido la ciudad de Austin, Texas, donde la factura anual promedio pasó de 499 euros en 2010 a 1.266 euros en 2018, a pesar de que la lucha contra la sequía ha reducido el consumo de agua.
Al mismo tiempo, las ayudas públicas del Gobierno nacional a los servicios públicos de aguas –que abastecen al 87% de la población de EEUU– han caído en picado, mientras que se han disparado los costes de mantenimiento, las amenazas medioambientales, sanitarias y la crisis climática, entre otras cuestiones.
«Todo el país está amenazado por la emergencia del agua. La escala de esta crisis hace necesaria una transformación total de nuestros sistemas de acceso al agua potable. El agua no puede verse como una mercancía o un lujo para privilegio de los más ricos», afirma Mary Grant, activista por el acceso al agua dentro de la organización Food and Water Watch. En Washington, 90 legisladores de todo el país –todos demócratas– están impulsando amplias reformas de financiación para garantizar acceso a agua potable, limpia y asequible para toda la población de Estados Unidos.
La investigación de The Guardian ha concluido que es muy probable que esta crisis del agua empeore y que en muchas ciudades durante la próxima década las facturas del agua se vuelvan impagables para la mayoría de la población pobre.
En Austin, Texas, si el precio del agua sigue aumentando a la misma velocidad que ahora, para más de un 80% de los habitantes con bajos ingresos –que son por definición las personas que viven con menos del doble del umbral de pobreza nacional– será imposible pagar las facturas en el año 2030.
En Tucson, Arizona, otra sequía afectó a la ciudad y el número de habitantes con bajos ingresos con facturas de agua inasequibles se duplicó entre el 2010 y el 2018, llegando al 46% de esos hogares. La factura promedio tuvo un aumento del 119%, llegando a 767 euros.
Los aumentos de precios tienen un impacto desproporcionadamente más elevado en la población pobre. En Nueva Orleans, Santa Fe y Cleveland, aproximadamente el 75% de los vecinos de bajos ingresos vive en barrios donde las facturas del agua y el servicio de saneamiento son inasequibles.
Además de los aumentos de precios y la reducción de financiación pública, se ha extendido el uso de medidas punitivas como cortes de suministro y embargos (un reclamo legal a un hogar vinculado con una deuda puede llevar a una ejecución de la propiedad). Igual que en las ejecuciones hipotecarias, los cortes de suministro y los embargos pueden forzar a los habitantes a abandonar su hogar.
Jarome Montgomery, un camionero de 48 años de Warrensville Heights, Cleveland, ha tenido que pedir dinero prestado a su pareja, su madre, su abuela y sus hermanas para pagar una deuda de agua de casi 26.500 euros que acumuló desde 2013, con el fin de evitar un desahucio. A pesar de todo esto, todavía le debe más de 4.400 euros a la empresa de agua y saneamiento, incluidos los intereses y las sanciones.
«Me he acogido a dos planes de pago, pero todavía pueden ejecutar mi casa. Es como si quisieran dejarme sin hogar», asegura Montgomery. «No hay forma de que yo esté consumiendo la cantidad de agua por la que me están cobrando, pero estoy en una situación sin salida. No quiero perder mi hogar, entonces tengo que encontrar la forma de pagar».
En San Diego, la factura media de agua era de 1.250 euros en 2018. El 62% de las personas de bajos ingresos vive en barrios donde la factura es inasequible, lo cual representa casi una quinta parte de la población total de la ciudad. Entre los pobres, uno de cada siete se enfrentó en 2018 a facturas que superaban el 12% de los ingresos totales del hogar.
Actualmente, Seattle –centro neurálgico de empresas tecnológicas– tiene el menor índice de pobreza de todas las ciudades analizadas y solo el 13% de sus habitantes tiene problemas para pagar el agua, aunque las facturas superaron los 1.100 euros en 2018, debido a obras de mejoras de la red y en relación a la crisis climática. Aún así, se calcula que en 2030 un 75% de los habitantes de bajos ingresos podrían residir en barrios con facturas inasequibles.
A nivel nacional, en 2018 la factura del agua se volvió casi universalmente inasequible para los más pobres. En 11 de las 12 ciudades estudiadas, el 100% de la población con ingresos un 50% por debajo del umbral de pobreza nacional vivía en barrios con facturas de agua inasequibles. En Fresno, la única ciudad fuera de este grupo, esa población era del 99.9%.

Abandono del Gobierno

La financiación del Gobierno nacional a la red de aguas ha caído en un 77% en términos reales desde su pico en 1977, haciendo que las empresas de agua locales deban reunir por su cuenta el dinero que necesitan para cumplir con estándares de seguridad en relación a contaminantes tóxicos como los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), obras de infraestructura, control del plomo y las algas y adaptaciones a condiciones climáticas extremas, como la sequía y las inundaciones vinculadas al calentamiento global.
Durante años, las empresas de agua han aplazado las obras de mantenimiento y limpieza, lo cual ha contribuido a la actual crisis de infraestructura y contaminación del agua. Esto ayuda a explicar por qué se pierde anualmente el equivalente a más de 5.290 millones de euros en agua en filtraciones, según un estudio de los analistas de Bluefield Research.
«El agua de baja calidad a precios altos es un problema nacional. Es evidente que el Gobierno no está haciendo lo que debe hacer», afirma Howard Neukrug, director del centro de estudios sobre el agua de la Universidad de Pensilvania y exdirector del Departamento de Aguas de Filadelfia.
«La conclusión es que a menos que el Gobierno nacional invierta de forma directa más de 880.000 millones de euros, los precios van a seguir aumentando dramáticamente para poder hacer frente a obras de infraestructura y mejoras de la calidad del agua», añadió.
La Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés) asegura que serán necesarios 30.850 millones de euros por año durante los próximos 20 años para cumplir con las normativas de seguridad de las redes de aguas, saneamiento y canalización de agua de lluvias.
Parte del problema es que, durante años, las empresas de aguas han aplazado las obras de mantenimiento y limpieza, sin ahorrar dinero ni anticiparse a la crisis climática. Esto ha generado que estén pendientes importantes trabajos generales. Por ejemplo, cada año se pierde el equivalente a 5.390 millones de euros en agua en filtraciones, según un estudio de Bluefield Research.
Continuar aplazando las mejoras ya no es una opción, así que ahora las ciudades deben pedir préstamos para invertir en proyectos de infraestructura y/o aumentar los precios para poder suministrar agua segura y limpia. A nivel nacional, durante la última década, el aumento de los precios del agua ha superado significativamente el índice de precios de consumo.
Estados Unidos es el único país del mundo industrializado sin un sistema regulatorio que controle los precios y los servicios, según Stephen Gasteyer, profesor de Sociología de la Universidad Estatal de Michigan.
«El precio del agua ha aumentado dramáticamente sobre todo en sitios donde la población además lucha por el acceso a los alimentos, la vivienda y otros servicios básicos. Es un síntoma de la desigualdad y la segregación que aquejan a los Estados Unidos, donde los pobres viven aglomerados en lugares específicos y los gobiernos locales cargan con la responsabilidad de generar más ingresos por los servicios», señala Gasteyer.
Existen programas nacionales de ayudas para hogares de bajos ingresos para pagar facturas de energía y telecomunicaciones, pero ninguno para pagar el agua. Lo que sí hay son proyectos de leyes que proponen que el Gobierno nacional financie obras de infraestructura y se cree un fondo para la accesibilidad del agua.
El proyecto de la Ley del Agua se presentó por primera vez en 2016 y ha ganado apoyos desde que fue presentado otra vez el año pasado por Brenda Lawrence, diputada demócrata por el estado de Michigan, y apoyado por Bernie Sanders en el Senado.
«En este país, el acceso al agua nunca ha sido una prioridad, porque siempre ha sido un problema de los pobres. Tenemos que cambiar de mentalidad y asegurar que todos los estadounidenses tienen agua potable», señaló Lawrence.

Medidas punitivas

En Estados Unidos, cada año uno de cada 20 hogares sufre un corte de suministro por falta de pago, según el único estudio a nivel nacional. No se sabe cuántos de esos hogares finalmente pagan la deuda o tienen que aprender a sobrevivir sin agua en el lavabo, en la ducha o para cocinar. No existe un comité de vigilancia a nivel nacional y la mayoría de las preguntas sobre acceso al agua y pobreza que figuraban en el censo nacional fueron eliminadas en los años 80.
La pandemia del coronavirus ha dejado al descubierto las penurias que pasan personas como Deborah O’Barr (62) de Goodspring, Tennessee, y su marido Bobby (63), que viven sin agua corriente desde 2016, ya que no tienen dinero ni cumplen con los requisitos para dar de alta el suministro.
«Sentimos que a nadie le importa. Debemos ser lo peor de lo peor para la empresa de aguas. No importamos, ni siquiera durante una pandemia», sostiene O’Barr, que cuenta con una fuente local, agua de lluvia y la ayuda de su hijo para llenar garrafas de agua.
A medida que han aumentado los contagios del virus, dejando decenas de miles de personas muertas y millones desempleadas, Detroit se convirtió en la primera ciudad en suspender cortes de suministro de agua y se comprometió a reconectar a los hogares que habían sido desconectados de la red el año pasado. En 2014, poco después de declararse en quiebra (en lo que fue la quiebra municipal más importante de la historia de EEUU), la ciudad lanzó un programa masivo de corte de suministro y desde entonces se desconectaron 141.000 hogares, según los datos obtenidos por el sitio de noticias Bridge.
La ONU afirmó que aquel sistema de cobro de deudas era una violación a los derechos humanos y condenó el desproporcionado impacto que tuvo en la población afroamericana, que compone el 80% de la población de la ciudad.
A medida que el virus se propagó por el país, cientos de municipios y 13 estados aprobaron moratorias, aunque sólo unos pocos accedieron a reconectar a los hogares cuyo suministro ya había sido cortado por falta de pago. Entre ellos está la ciudad de Nueva Orleans, donde el Departamento de Aguas tiene uno de los programas de corte de suministros más estrictos del país: desde 2016 ha dejado sin agua a uno de cada cinco hogares.
En Nueva Orleans, la investigación concluyó que el 79% de los residentes con bajos ingresos vive en barrios con tarifas de agua inasequibles y esta cifra podría llegar al 93% hacia 2030 si los aumentos persisten. En la última década, las facturas se han duplicado, llegando a 1.120 euros en 2018. Esto en una ciudad donde muchas personas solo beben agua embotellada por miedo a las toxinas en el agua de red, lo cual significa que los más pobres no pueden permitirse tomar agua segura. En 2018, el 30% de los residentes pobres vivía en zonas donde la factura promedio costaba más del 12% de los ingresos del hogar. En total, casi un tercio de todos los clientes de la red de aguas de Nueva Orleans son considerados «morosos» y en total deben más de 44 millones de euros.
«Es difícil no llegar a la conclusión de que Nueva Orleans es, de las 12 ciudades estudiadas, la que está en peor situación», remarca Colton al analizar la profunda crisis de asequibilidad del agua a la que se enfrentan los vecinos de esa ciudad. Detrás le siguen Cleveland, Ohio, y Santa Fe, Nuevo México. Santa Fe tuvo menores aumentos, pero la factura más alta de 2018: 1631 euros. En 2030, el 99% de los residentes de bajos ingresos vivirá en barrios con facturas inasequibles.
A nivel nacional, nadie sabe cuántos estadounidenses vivían sin agua corriente cuando se desató la pandemia, ni cuántos han sufrido cortes de suministros durante la misma. Lo que sí se sabe es que las ayudas económicas para que las familias sigan teniendo agua fueron excluidas de los paquetes de rescate del gobierno nacional.

¿Es posible un suministro de agua asequible?

En Filadelfia, activistas que trabajan en un barrio de bajos ingresos con población mayoritariamente afroamericana se encontraron en 2014 con personas que llevaban décadas sin agua corriente y que se veían forzadas a utilizar bolsas de plástico en el lavabo y agua embotellada para lavarse las manos. «Era una situación generalizada y claramente una cuestión de derechos humanos», afirma Rachel López, directora del programa de asistencia legal del oeste de Filadelfia. «Se trata de una sequía provocada por la mano del hombre, que afecta desproporcionadamente a personas afroamericanas de bajos ingresos».
A algunas personas les han negado el alta del suministro porque no tenían escritura o contrato de alquiler a su nombre –los llamados «embrollos de titularidad» que son muy comunes en comunidades de bajos recursos–. A otros les han cortado el suministro por acumular deudas, a veces heredadas, otras veces exacerbadas por sanciones o porque simplemente no podían pagar el reemplazo de una tubería o un medidor.
La investigación de The Guardian demuestra que entre 2010 y 2018, la cantidad de residentes pobres de Filadelfia que vivían en barrios donde el agua corriente es inasequible se duplicó, llegando al 54%, con facturas de casi 800 euros. Durante los primeros tres meses de la pandemia la ciudad le devolvió el suministro a casi 9.000 hogares.
Colton ha trabajado junto con el Ayuntamiento de la ciudad para crear un programa de asistencia estratificada, cuando se supo que en 2017 el 40% de los clientes de la red de agua tenían pagos atrasados. La deuda total ascendía a más de 214 millones de euros.
La premisa es muy simple: la forma más efectiva de mejorar el cumplimiento de pagos y aumentar los ingresos es hacer que las facturas sean asequibles, en otras palabras: se deben basar en la capacidad de pago de cada cliente, como lo hace el sector energético desde hace años.
El programa ha logrado generar un impacto: han ingresado unas 15.000 personas, aunque siguen siendo pocas teniendo en cuenta que se calcula que existían 60.000 hogares que cumplían con los requisitos para entrar en el programa incluso antes de la crisis económica actual. Sin embargo, la ciudad sigue convirtiendo las deudas de agua en embargos impositivos y cada mes se subastan hogares deudores.
«Las deudas de agua se concentran en comunidades afroamericanas, lo cual devalúa desproporcionadamente sus hogares y sus barrios», explica el abogado Robert Ballenger, de Servicios Legales para la Comunidad.
Con una medida celebrada por los activistas, el ayuntamiento de la ciudad recientemente aceptó condonar deudas a quienes se apunten al programa de asistencia, lo cual significaría que quienes entren al programa podrían olvidarse de su deuda si pagan el servicio durante dos años consecutivos. Esto podría generar grandes cambios, ya que actualmente las deudas de agua se heredan de una generación a otra.
A principios de este año, Cheryl Gregg (50) regresó a su casa luego de ser ingresada en el hospital por alta presión arterial y problemas respiratorios y se encontró con que le habían cortado el agua, esta vez por una filtración en una tubería. «Tuve que tomar un Uber a la casa de mi hija para bañarme y comprar agua embotellada, que es cara. Yo no tengo ingresos», relató Greg desde el hospital, donde fue ingresada unos días más tarde.
Esta no era la primera vez que le cortaban el suministro, según su hija Amber (28), que recuerda haberse quedado durante meses con su madre en casas de familiares porque no podían pagar la factura del agua. «Mi madre y mi abuela tenían muchos problemas de salud y no podían trabajar, entonces nos cortaban el agua muy seguido. Nunca sabíamos con qué nos íbamos a encontrar al regresar del colegio, si nos habrían cortado la luz o el agua. Era muy estresante», afirmó. Su deuda de agua, que incluye intereses y sanciones, asciende a casi 23.000 euros.
Ahora, Greg ha entrado en el programa de asistencia estratificada y la familia espera que la deuda sea condonada. Amber, que tiene un empleo en una empresa de aparcamiento y otro en un restaurante de hamburguesas, señala: «Me aseguro de que mi madre pague cada mes para que no pierda la casa».

La respuesta de la industria del agua

Las empresas de aguas son conscientes del peso cada vez mayor que cae sobre las espaldas de la gente, a causa de los aumentos de precio por los costos de las obras de infraestructura. «Queremos encontrar formas de ayudar y a la vez ser mejores administradores de la red de aguas», afirma Greg Kail, de la Asociación Americana de Obras Hidráulicas (AWWA, por sus siglas en inglés), cuyos miembros incluyen las empresas que ofrecen servicios de agua corriente.
Respondiendo a las preguntas de The Guardian, Kail explica que no existe una «solución mágica» para el problema del precio del agua, pero asegura que están haciendo «avances importantes», citando una investigación de la AWWA del año pasado que concluyó que más del 80% de las grandes empresas de aguas tienen programas de ayudas, en comparación con los datos del año anterior, que eran del 60%.
Cleveland Water no comenta el caso de Montgomery, pero afirma que la empresa está comprometida con construir «un futuro con un acceso al agua más equitativo».
Traducido por Lucía Balducci para Rebelión

domingo, 24 de noviembre de 2019

Memoria. Documental de RT contra el olvido interesado del protagonismo de la URSS en la victoria contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial


Imagini pentru ejercito rojo libera auschwitz‘Remembrance’, ‘Memoria’ es un documental que pretende recordar al mundo el gran sacrificio que hicieron los trabajadores soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial para salvar al mundo de la bestía fascista,  y acusa a Europa de no tener en cuenta la importancia del legado soviético en la derrota de los nazis. Se trata, pues, de combatir la propaganda del capital que oculta interesadamente el triunfo de la clase obrera y campesina de la Unión Soviética y de toda Europa contra sus explotadores.

“La historia de cómo el Ejército Rojo salvó a Europa del nazismo se está borrando en los libros de historia occidentales y cada vez es más habitual retratar a los soldados rusos como opresores y ocupantes, en vez de mostrarlos como salvadores”.

Para respaldar la anterior se destaca el caso de Polonia, donde la Cámara Baja del Parlamento ha aprobado una ley para demoler las estatuas de la época soviética, lo que incluye los monumentos dedicados a los soldados del Ejército Rojo. La ley fue propuesta por el Instituto Polaco de Memoria Nacional y uno de sus profesores afirmó: “Puedo afirmar con seguridad que aquí el Ejército Rojo está considerado como un invasor que ocupó nuestras tierras”. En la misma línea, los guías polacos en el campo de concentración de Auschwitz no cuentan que los soldados rusos ayudaron a liberarlo, mientras manipulan la verdad afirmando que la Segunda Guerra Mundial no solo empezó por Hitler sino también por Iósif Stalin.

Aunque no todo el mundo en Polonia está contento con esta nueva ley. “El pueblo polaco obtuvo su independencia y libertad del fascismo alemán gracias a la ayuda del Ejército soviético. Nosotros, la generación posterior a la guerra, no habríamos nacido... si Hitler hubiera ganado a Stalin”, afirma en el documental Tadeusz Kowalczyk, coronel en la reserva polaco.


Soldados soviéticos en la liberación de Auschtwitz

“La gente olvida o no quiere recordar lo que Hitler tenía en mente para los eslavos. Se olvida sobre el Plan General del Este, según el cual solo iban a quedar tres millones de polacos vivos e iban a ser esclavizados por los nazis, mientras que los rusos iban a ser exterminados junto con los judíos”, explica Jerzy Tyc, director de la sociedad polaca KURSK, dedicada a la memoria histórica.

Peter Sixl, investigador de la sociedad Cruz Negra Austríaca, que se dedica a cuidar las tumbas de los soldados soviéticos, señala la dimensión humana de lo ocurrido hace 70 años. “Los soldados caídos, o aquellos que vivían en cautividad, también tenían madres y familias. No importa la nacionalidad o la religión, el sufrimiento de una madre siempre es igual”.

Estas cuestiones no se destacan en la mayoría de los libros de texto europeos. Del mismo modo que tampoco se suele mencionar el hecho de que en 1934 Polonia fuera el primer país europeo en firmar un pacto de no agresión con Hitler, el conocido como Pacto Pilsudski-Hitler.

Es más, también suele obviarse el hecho de que el Reino Unido y Francia firmaran el Acuerdo de Múnich con Hitler. Esta pacto permitió que Alemania, ayudada por Hungría y Polonia, se anexionara parte de Checoslovaquia en 1939, una agresión militar que puso en marcha la Segunda Guerra Mundial. 



Imagini pentru LA TOMA DE BERLIN

Tadeusz Kowalczyk afirma en el documental que “en 50 años los niños polacos pensarán que no fue el Ejército Rojo sino el estadounidense quien liberó Polonia”. Tal y como subrayan los autores, “pocos occidentales saben que, mientras las muertes de estadounidenses en Europa ascendieron a 300.000, la URSS sufrió unas 25 veces ese número. Es más, el Ejército Rojo acabó con cuatro veces más soldados alemanes que EE UU y sus aliados en el frente occidental”.

En el documental también se denuncia cómo han convertido la memoria de los campos de concentración y exterminio nazis y fascistas, aquellos que en realidad fueron sus cómplices del surgimiento y extensión de esta variante del capitalismo, en un parque de atracciones que solamente busca hacer negocio, hacer dinero, dejando en un lugar secundario su papel como recuerdo y aviso de las consecuencias de no luchar contra los privilegios y impunidad de la clase capitalista en su continuo esfuerzo de vivir y enriquecerse a costa de los trabajadores y de los recursos de otros pueblos.

En resumen, el objetivo del documental es combatir la falsificación de la historia que llevan a cabo los que, en definitiva, fueron y son los que recogieron el legado del fascismo tras el final de la guerra, pues, finalmente, este no fue más que un intento del gran capital de apretar las tuercas aún más a la clase trabajadora, aunque gracias a los soviéticos el tiro, nunca mejor dicho, les saliera por la culata en aquella ocasión.

Fuente: Espina Roja

domingo, 17 de noviembre de 2019

¿Quiénes son los responsables del golpe en Bolivia?

Un golpe de Estado jamás está constituido por un hecho aislado. No existe un momento puntual que pueda ser definido como el generador definitivo de una ruptura democrática. Cualquier golpe es un proceso acumulativo en el que el “marco” es fundamental para crear las condiciones necesarias y suficientes que garanticen su efectividad. La erosión de legitimidad del objetivo a derrocar se hace por múltiples vías que abonan un campo en el que luego las acciones destituyentes procuran ser presentadas como democráticas.


Por el carácter multidimensional del proceso golpista, nunca podríamos afirmar que existe un único responsable. Siempre hay muchos actores que participan en esta tarea, desde quién acaba asumiendo la Presidencia pos golpe hasta aquel que inicia una campaña de desgaste con una fake news.

En Bolivia, el golpe de Estado contra la democracia, con el objetivo de deponer a Evo Morales como presidente, también contó con muchos participes, cada cual en su justa condición; unos como colaboradores y otros como cómplices; los hubo más pasivos o más activos; algunos planificaron desde el inicio y otros se fueron sumando a medida que se fueron desarrollando los acontecimientos.

He aquí un recuento breve, pero preciso, de quiénes fueron todos los corresponsables del golpe de Estado en Bolivia, con nombres y apellidos:

1. El fascismo de los comités cívicos, especialmente el de Santa Cruz. Este movimiento político, tan violento como racista, no es nuevo, sino que viene desde el principio de la gestión de Evo Morales, porque jamás aceptaron que un representante indígena y campesino fuera quien tuviera el mandato popular para gobernar el país. Lo intentaron muchas veces, con muchos representantes diferentes y, esta vez, el turno fue de Luis Fernando Camacho, quien no se presentó a elecciones, quien no tiene ningún voto, pero decidió que la violencia y el terror eran las armas para alcanzar el objetivo: derrocar a Evo y acabar con el Estado de Derecho y orden constitucional del país.

2. La oposición partidaria que sí se presentó a las elecciones. Fundamentalmente, Carlos Mesa, principal contrincante de Evo Morales, derrotado en las últimas elecciones, fue clave en todo este proceso golpista, desconociendo resultados por anticipado y declarando fraude mucho antes que se produjeran las elecciones. El mismo día de los comicios salió a anunciar que había segunda vuelta sin que se culminara el recuento de votos. Luego de las elecciones, mantuvo constantemente una postura silenciosa, cómplice, ante la violencia desatada por los comités cívicos, reacomodándose al nuevo eje político golpista sin exigir que se frenara.

3. La actual Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Siempre presente cada vez que existe un proceso de desestabilización antidemocrático. Esta vez lo hizo de forma directa, participando en el proceso electoral. Primero, fue con el informe preliminar de la misión electoral, que sin base alguna, anunció que era “recomendable una segunda vuelta”. Segundo, con un informe preliminar de la auditoría lleno de debilidades, sesgado y parcial, sin rigor, y centrado en su mayoría en criticar al sistema provisorio de transmisión de datos (no vinculante). Y es que a la hora de analizar las actas oficiales, las reales, únicamente logró demostrar irregularidades en 78 actas de un total de 34.555, lo que supone el 0,22%. De hecho, la muestra seleccionada, en sus propias palabras escritas en el informe, no obedece a criterios estadísticos sino que eligieron los casos allá donde el partido oficialista había obtenido muchos votos. El informe está plagado de adjetivos y adverbios con tono valorativo y discrecional (“comportamiento inusual”, “presumiblemente”) demostrando su incompetencia en cuanto a rigor e imparcialidad.

4. El Gobierno de los Estados Unidos. Otro infaltable: como siempre, tras cada golpe, reaparece precipitadamente reconociendo al nuevo presidente autoproclamado. Aunque esta vez, desde inicios de este año, diferentes autoridades del Departamento de Estado -por ejemplo, Kimberly Breier- ya habían declarado que el proceso electoral boliviano estaba repleto de irregularidades, usando incluso el término de “potencial fraude”; además, plantearon más de una vez que se debía de estudiar el desconocimiento de los resultados que de la cita electoral se desprendieran.

5. La policía. Es la segunda vez que lo hace. En el año 2008 se amotinó y desconoció al presidente Evo, provocando inseguridad ciudadana y desestabilización política y social. No prosperó en ese entonces, pero ahora lo repitió en un momento de gran caos y estado de terror provocado por el movimiento fascista en las calles. Fue un actor clave en la última fase del golpe de Estado.

6. Las Fuerzas Armadas. Seguramente este es el actor más difícil de descifrar en este golpe. Actuó en forma muy particular: hasta el último momento no se pronunció ante la grave situación. En primer lugar, cuando todo comenzaba a estar al límite, emitieron un comunicado escueto pero con un párrafo último muy ambiguo. Después, en uno de los momentos de mayor tensión, se mantuvieron en silencio hasta que, al final, salieron a pedir la renuncia del presidente Evo. Es muy probable que al interior hubiera división, y todavía la haya. Las Fuerzas Armadas tuvieron varias horas de desconcierto, sin querer aprovecharse del vacío institucional de poder existente, y en ningún momento asumieron el control de las riendas del país. Sin embargo, esto no les exime de responsabilidad porque se fueron acoplando al tsunami golpista. A partir de ahora veremos qué ocurre porque la partida aún no está cerrada en cuanto a su papel en los próximos días y semanas. Hasta el momento, la autoproclamada presidenta ha cambiado al comandante de las Fuerzas Armadas, lo cual quiere decir que no se fía del anterior ni de la ascendencia de éste sobre otros mandos intermedios.

7. Ciertos medios de comunicación. Jamás pueden faltar en cada golpe. Son claves para construir el marco de referencia antes, durante y después. Uno de los principales responsables en esta tarea en Bolivia es Página Siete. Un ejemplo es suficiente para demostrar cuál fue su forma de generar el máximo nivel de zozobra: desde la noche de las elecciones hasta 48 horas después, sostuvo en su portal como entrada principal el resultado de una encuestadora privada, Viaciencia, que daba sólo 4 puntos a favor de Evo para instalar la idea del fraude a pesar que ya había sido publicado oficialmente el cómputo preliminar y definitivo. Este medio siempre fue el máximo exponente del marco del fraude, antes y después, defendiendo el desconocimiento de los resultados desde el inicio y saliendo rápidamente a avalar la transición no democrática. Además, hay otros actores involucrados. No podemos obviar el rol del “periodista” Carlos Valverde, quién en la previa del referéndum del 2016, fue responsable de la campaña sucia en base al “caso Zapata”, orientada a erosionar la imagen de Evo Morales.

8. Los actores económicos. Los grandes empresarios del país se enriquecieron mucho en el ciclo largo de bonanza económica. Es por ello que esta vez no está tan claro que este golpe de Estado tenga su raíz en su posición en contra del modelo económico boliviano. El eje explicativo central de este golpe definitivamente reside en el racismo que posee una clase boliviana que no acepta a lo indígena, esencia de un Estado Plurinacional. Sin embargo, los grandes grupos económicos del país tampoco están ajenos a esta cuota de desprecio por todo lo que tenga que ver con lo indígena. Es por ello que, seguramente, buena parte de los grandes empresarios del país hayan estado dubitativos entre aceptar la dirección indígena que le garantiza un proyecto económico estable y altamente rentable para ellos, o participar en este golpe a favor de dirigentes que sólo saben ser violentos en las calles.

9. Los oportunistas de siempre. No falta el títere de turno que siempre quiere la foto como presidente, aunque sea en condición de autoproclamado. Esta vez este papel, a lo Guaidó, lo desempeña la opositora beniana Añez, que obtuvo algo menos de 50.000 votos para obtener su banca de senadora. De todas formas, lo que es seguro es que ella, a pesar que se auto promulgue y algunos otros lo repitan, jamás será la Presidenta del país.

Alfredo Serrrano Mancilla.-

viernes, 27 de septiembre de 2019

El maquillaje verde del capitalismo no cambia su esencia depredadora, la fábula Greta y sus limitaciones

Los verdaderos ambientalistas de este mundo son los pueblos en lucha contra la depredación que perpetran las multinacionales: los que entregan sus vidas por sus comunidades, por las montañas y ríos. Cada mes, decenas de esos verdaderos ambientalistas son asesinados en sus países: las balas de los sicarios del capitalismo transnacional revientan sus cabezas llenas de honestidad y lucha, y mueren con las manos limpias, unas manos que jamás habrán estrechado las manos infames del FMI, ni las de los demás vampiros del planeta. La clase explotadora y su sistema capitalista se perpetúa en base al Exterminio y a la alienación: en base a la violencia, y también en base a la mentira que impone a través de sus medios masivos.

En sendas fotos se aprecia a Greta Thunberg, el nuevo personaje hyper-mediatizado por el aparato cultural del capitalismo, junto con la directora del FMI y candidata al BCE, Christine Lagarde (el FMI, esa institución del capitalismo transnacional que depreda la naturaleza y hambrea pueblos enteros): un apretón de manos que ilustra muy bien la felicidad de los amos del mundo al saludar a quienes bien les sirven en la importante tarea de penetrar todas las luchas con Caballos de Troya que encausen las energías hacia callejones sin salida, que manipulen a las mayorías en seudo luchas que no vayan nunca a tocar la raíz de los problemas, y por lo tanto no los solucionen.

El capitalismo que está acabando con la naturaleza no es cuestionado por la fábula de Greta. El planeta se muere y siguen con su Pan y Circo. Cinismo absoluto. La televisión, la prensa, la industria cultural, están en manos de monopolios privados en el capitalismo: esos monopolios suelen también tener capital en el complejo militar industrial, en el agroindustrial, en la industria química y farmacéutica, etc...

Todo lo anterior explica el porqué los medios masivos no televisan a nadie que cuestione realmente sus intereses: nadie que cuestione la perpetuación de este sistema, que cuestione al capitalismo, recibirá tal hyper-mediatización. La depredación de la naturaleza se debe al modo de producción capitalista: el agroindustrial intoxica la tierra, la megaminería devasta montañas y ríos, etc.

El sobreconsumo es un fenómeno teledirigido por el aparato cultural del capitalismo, por el bombardeo publicitario. La Obsolescencia Programada, mecanismo perverso de envejecimiento prematuro de las cosas, implementado adrede en el modo de producción capitalista, también le garantiza a la burguesía que las masas sobreconsuman, porque así es que la burguesía llena sus arcas: en base a la explotación contra las y los trabajadores y en base a la devastación contra la naturaleza.

No hay solución a la devastación de la naturaleza dentro del capitalismo. Ante la tragedia palpable de continentes de plástico flotando en los océanos, de la deforestación vertiginosa de bosques milenarios, de los glaciares depredados, de las napas freáticas y ríos contaminados y desecados, de cordilleras rebanadas por la mega minería, del uranio empobrecido con el que el complejo militar industrial bombardea regiones enteras, de los niveles de CO2 en claro aumento, el cinismo de los amos del mundo es descomunal.

Cómo si plantearan lo siguiente: «No se puede tapar el sol con un dedo, es decir ya es inocultable la devastación del planeta que los grandes capitalistas estamos perpetrando; ahora bien, lo que sí se puede hacer para seguir depredando y capitalizando, es mentir sobre las causas profundas y sistémicas del problema.

Lo importante es que no se nos señale a nosotros como los responsables, que no se nos señale a los propietarios de los medios de producción, los que decidimos qué se produce, bajo qué condiciones y a qué ritmo, los que nos enriquecemos mediante el saqueo de la naturaleza y mediante la plusvalía que le sacamos a las y los trabajadores, los que decidimos cómo debe comportarse la población, ya que la inducimos al sobreconsumo que nos enriquece a nosotros, y la inducimos a no cuestionar a este sistema que tanto nos conviene a nosotros como minoría dominante.

El fingir que nos preocupa el planeta, dará muy buenos réditos, basta con una buena operación de propaganda a nivel mundial, que se nos vea escuchando a algún símbolo que habremos creado previamente, algo que no nos cuestione como clase dominante, como clase explotadora, y que no cuestione en definitiva este sistema». Pero la gangrena no se cura con tiritas, y obviamente la depredación del planeta no se frenará con los placebos que el mismo sistema ofrece para encausar el descontento social hacia callejones sin salida.

Greta y su grupo apelan a las supuestas "cualidades morales" de los amos del mundo, apelan a su supuesta "buena voluntad"; una vez más entramos en la fábula anestesiante que finge ignorar que en el capitalismo la acumulación de riquezas la perpetran los grandes capitalistas de dos maneras fundamentales: la explotación contra las y los trabajadores y el saqueo de la naturaleza.

En esta fábula del GreenWashing (lavado verde) se plantea fraudulentamente la existencia de un supuesto "capitalismo verde", algo totalmente imposible por la lógica misma del sistema. No es posible un "capitalismo verde", como no es posible un "capitalismo con rostro humano", como no es posible un león vegetariano. Y eso simplemente porque cuando hablamos de este sistema económico, social, político y cultural que es el capitalismo, hablamos de los mecanismos inherentes a su lógica: ca-pi-ta-li-zar.

Y a los que vengan con el fraude de que “los países nórdicos son grandes ejemplos de capitalismo bueno y verde”, decirles que mejor se lo pregunten a una víctima de las masacres que las grandes empresas nórdicas han fomentado en el Congo para poder saquear hasta la médula el Coltán y otros recursos. ¿Les suena de algo Ericsson, Saab, Volvo, Bofors (armas), Nammo (armas), Kongsberg (armas), Ikea, H&M, etc? Ni muy “verdes” ni muy “humanas” en lo que a explotación y devastación contra las y los trabajadores y contra la naturaleza se refiere. ¿Ah, que si se logra externalizar fuera del país toda la cloaca de las prácticas que enriquecen a una multinacional, entonces no se toma en cuenta dicha cloaca? ¿Y la faraminosa cifra de negocios de las empresas suecas, noruegas y finlandesas en base a la venta de armas, y su lucrativa participación en toda nueva invasión de la OTAN, tampoco será mostrada en la fábula, no? No es posible un "capitalismo verde", como no es posible un "capitalismo con rostro humano", como no es posible un león vegetariano.

Porque la explotación y la depredación son inherentes al capitalismo. Ahora bien, lo que sí es posible, es maquillar el mismo rostro inhumano y nada verde del capitalismo, con toneladas de maquillaje para que parezca lo que no es. Pero un león con una máscara de zebra, no será nunca vegetariano como el personaje de su máscara, así como un sistema como el capitalismo, no será nunca "verde" como las máscaras que de sí mismo mediatiza el mismo sistema. Grandes multinacionales energéticas, depredadoras por excelencia de la naturaleza, arboran logos de colibrí o de fauna marina.

La BMW y un banco suizo financian el barco con el que Greta surca los mares: ¿Será entonces menos poluyente, menos infame, el proceder de la BMW o del banco suizo? Por otra parte, en el discurso del GreenWashing se culpabiliza a todos por igual, y al final... «si todos somos culpables nadie lo es de manera específica», lo que es una manera de diluir responsabilidades, de no señalar a los principales responsables de esta barbarie: los grandes capitalistas, la burguesía transnacional.

Es verdad que el sobreconsumo no se limita a la burguesía, porque si bien esta puede consumir muchísimo más y genera un despilfarro brutal, la clase explotada también ha sido alienada por el bombardeo publicitario, para llevarla a sobreconsumir, aún a costa de contraer deudas. Pero una vez más, hay una cuestión de clase: porque es la clase explotadora, la que posee los medios de producción y propaganda, la que impone su hegemonía ideológica y cultural a todo el planeta, es la clase explotadora la que aliena a la clase explotada a través de los medios masivos de su propiedad.

Es mediante la alienación que la clase explotadora dirige a la clase explotada hacia el sobreconsumismo, la dirige mediante el bombardeo publicitario y mediante los paradigmas que impone el aparato cultural del capitalismo (individualismo, consumo presentado como "compensatorio", noción de “éxito” relativa al tener y no al ser, etc).

La Obsolescencia Programada (envejecimiento prematuro de las cosas) también les garantiza a los grandes capitalistas que las masas sobreconsuman, para llenar sus cuentas bancarias mientras devastan al planeta. En el 2019, las 26 personas más enriquecidas del mundo tienen la misma riqueza con la que malviven los 3.800 millones de personas más empobrecidas, la mitad de la población mundial (Oxfam).

Un puñado de multimillonarios posee los principales medios de producción y medios de propaganda y difusión. El 1% de la población mundial posee el 82% de la riqueza mundial. La base de datos de consumo de energía eléctrica per cápita, evidencia que son Europa, Estados Unidos, Canadá y demás metrópolis capitalistas, las que consumen, y de lejos, la inmensa mayoría de la energía consumida a nivel mundial. En el discurso de la Máscara Verde, se equipara la depredación que cometen los grandes capitalistas, las gigantescas empresas que secuestran ríos enteros para la mega minería, con los pueblos que son sus víctimas.

Se equipara a víctimas con victimarios en ese abyecto discurso del “todos somos culpables”, que no hace distinción alguna, ni de clases sociales, ni entre el puñado de países que consumen el 80% de los recursos del planeta (Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, Australia y demás metrópolis capitalistas) y todos los demás países del mundo (la inmensa mayoría) que sobreviven con el 20% restante.

En el discurso de la Máscara Verde no se habla de metrópolis capitalistas que sobreconsumen, versus periferias capitalistas que son concebidas por el capitalismo transnacional como meras "bodegas de recursos" y saqueadas hasta la médula, con un impacto ecológico devastador y un impacto social de empobrecimiento, tampoco se dice que el saqueo es perpetrado asesinando a toda persona o comunidad que alce su voz contra el saqueo capitalista.

Se equipara a las multinacionales depredadoras con los pueblos que éstas exterminan. Tomemos como ejemplo lo que cometen la Anglo American, la BHP Billiton y la Glencore al desviar todo un río para usar el agua en la mina de Carbón más grande del mundo, la mina del Cerrejón en Colombia, lo que causa sequía, ecocidio, hambruna y Genocidio contra uno de los principales pueblos indígenas de Colombia: los Wayú. Más de 14.000 niños Wayú han muerto de hambre y sed por causa del saqueo capitalista que perpetran esas tres multinacionales. El carbón que se extrae por toneladas, es encaminado hacia Estados Unidos y Europa principalmente.

Así que no, no somos "todos culpables por igual". No es igual de culpable una familia trabajadora que un capitalista. No es igual de culpable la multinacional Glencore que el pueblo Wayú padeciendo exterminio. No son culpables las y los miles de luchadores sociales, ecologistas verdaderos, que son asesinados a diario por las balas de los sicarios del capitalismo transnacional; pero en cambio sí son culpables los que saquean el planeta y pagan sicarios para exterminar toda oposición al saqueo capitalista.

Por nuestras muertas y muertos, ni un minuto de silencio ante la barbarie y la pantomima con la que pretenden encubrirla: más de 1500 campesinos, indígenas, afrodescendientes, ambientalistas, luchadores sociales, asesinados en Colombia por el capitalismo transnacional en cinco años, otros miles en México, otros tantos en diversos países de África, Asia y América Latina...

Y nos vienen con su fábula de la niña de las trencitas, que NO cuestiona al sistema capitalista y es hyper-mediatizada, con su montaje que hiede a paternalismo eurocentrado, con su decorado que hiede a cinismo, con su teatro que hiede a fingir para que todo siga igual.

Están experimentando para ver hasta qué punto nos tragamos todos sus montajes con la sonrisa tonta, mientras que ellos, los miembros de la clase explotadora, siguen depredando montañas y ríos, océanos y bosques, siguen perpetrando ecocidios y genocidios, siguen empujando a millones de desposeídos a los caminos del éxodo, siguen transformando el planeta en un basural y a los seres humanos en alienados (y al que no se deje alienar, y pretenda luchar por fuera de los trazados de lo inútil, le asestan la bala paramilitar y militar, o la persecución política y la cárcel).

«Mientras tengamos Capitalismo, este planeta no se va a salvar; porque el capitalismo es contrario a la vida, a la ecología, al ser humano, a las mujeres», expresaba Berta Cáceres, auténtica ambientalista y luchadora social hondureña, asesinada por oponerse al saqueo capitalista.

Chico Méndes, otro auténtico ambientalista, defensor de la Amazonía y luchador social asesinado para callar su voz de consciencia de clase, para intentar frenar la organización política de los desposeídos, ya señalaba, antes de ser asesinado, las imposturas del "GreenWashing" (al que por entonces no se llamaba con ese término, pero que ya existía).

Contra el capitalismo y su Maquillaje Verde, también había alzado su lucha Macarena Valdés, ecologista Mapuche asesinada por defender a la naturaleza y a la comunidad, por enfrentarse a la multinacional RP Global, de capital austriaco, que promueve la energía que vende como "renovable y sustentable", tras participar del ecocidio y genocidio contra el pueblo Mapuche. Las y los luchadores contra la depredación de la naturaleza son miles, sus voces no son mediatizadas, sus vidas suelen ser cortas porque son truncadas por las herramientas represivas al servicio del capitalismo transnacional.

Y si algún país pretende nacionalizar los recursos naturales y no permitir que las multinacionales los saqueen, lo bombardean en sus guerras imperialistas, lo invaden, le introducen mercenarios fanáticos religiosos incubados desde el imperio, lo torturan, lo martirizan, le imponen regímenes sanguinarios (¿dónde están esos falsos “ecologistas” del sistema cuando el imperialismo estadounidense y europeo masacra naturaleza y pueblos en Irak, Libia, Colombia, Afganistán, Yemen, etc? Ah... Que ahí no está su seudo “protesta" ¿no?... Claro, las marionetas al teatrillo, a embaucar incautos, a hacer que las miles de personas que fueron (y son a diario) asesinadas por el capitalismo transnacional por haber verdaderamente defendido al planeta en primera línea, sean más silenciadas todavía en medio de toda la cacofonía, de la hyper-mediatización de la ficción.

Pero la lucha sigue, contra el capitalismo y su barbarie; porque la cosmética con la que pretenden tapar su hedor, muchas y muchos no nos la tragamos.

jueves, 5 de septiembre de 2019

La crisis del proceso de paz como coartada para la intervención militar en Venezuela

Era esperable que el gobierno de Duque, el cual no ha mostrado demasiado decoro para arrodillarse frente a los dictados de Donald Trump, utilizara la actual coyuntura, caracterizada por el retorno de un sector de comandantes de las FARC-EP a las armas, para arrojarse lanza en ristre en contra de Venezuela. "No estamos ante el nacimiento de una nueva guerrilla, sino frente a las amenazas criminales de una banda de narcoterroristas que cuentan con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro" [1]. Desconocemos la evidencia para afirmar que el gobierno de Maduro da albergue y apoyo a quienes están reviviendo las FARC-EP. Duque, como de costumbre, no se molesta en entregar ninguna clase de evidencia para sus temerarias acusaciones, que no son más que la reproducción irreflexiva del mismo añejo y trasnochado discurso del uribismo. Lo que sorprende no es estas declaraciones de la ultraderecha cavernícola, sino el grado de convergencia que están mostrando con estas posiciones sectores de la izquierda que alguna vez se dijo revolucionaria, y que hoy se encuentra demasiado ocupada de rodillas recogiendo las trizas del acuerdo de paz y mendigando plata para la reincorporación a un gobierno que les desprecia.

Unas desafortunadas declaraciones de Rodrigo Londoño (Timoleón Jiménez), deslucido dirigente del partido FARC, se suman a la histeria anti-Venezuela del gobierno colombiano. En una carta dirigida a los combatientes rasos desmovilizados en los ETCR, en la que se deja entrever su ansiedad por ganarse las simpatías de la oligarquía, dice que: “Sabemos que los que se llaman hoy jefes no van a hacer la guerra, que se quedarán del otro lado de la frontera.” [2] ¡Quién diría que Londoño en su postramiento ideológico y emocional al bloque dominante, terminaría sumándose a la cruzada anti-venezolana del gobierno de EEUU y de sus compinches en Colombia! Londoño aparece así como un vulgar ventrílocuo del poder oligárquico; estas declaraciones irresponsables y censurables se hacen, no hay que olvidarlo, en momentos, precisamente, en que la intervención militar a Venezuela por los EEUU es una carta sobre la mesa. Declaraciones hechas en momentos, precisamente, en que se desarrolla una guerra de desgaste y baja intensidad desde Colombia.

El desespero que Londoño debe sentir por su descrédito ante las bases de su partido, así como ante las comunidades que alguna vez los apoyaron y alimentaron, no es excusa para semejante desvarío, que para lo único que sirve es para tender un velo de confusión en torno a los verdaderos responsables de la debacle en que se encuentra el proceso de paz. Si algo queda claro con todo esto, es que los principales responsables de lo que está sucediendo en Colombia no hay que buscarlos en el monte ni muchos menos en Venezuela. Los principales responsables son los que están en el gobierno incumpliendo, robándose las platas del post-conflicto y burlándose del pueblo. Los que se sientan en el parlamento (muy cerca de la bancada “de la rosa”), con el único propósito de hacer trizas ese “maldito papel” que es el acuerdo. Los que en gremios como el ganadero han movilizado toda su influencia para atacar la justicia transicional, ocultando su rol en la guerra y en el despojo masivo de tierras con el que se han beneficiado. Los que en las filas del Ejército continúan con prácticas como los falsos positivos y alimentando al paramilitarismo.

Esa coalición macabra es la que debe ser llamada a rendir cuentas ante la historia por su irresponsabilidad, su perfidia, su venalidad, y sus violencias. Como dijo el admirado profesor Manuel Humberto Restrepo, “Quizá no se conozca en la historia de los conflictos armados recientes, el caso de una guerrilla que haya hecho tanto para desarmarse, ni de un gobierno, que haya hecho tanto para obligarla a desistir de ese propósito” [3]. Los responsables están aquí, ante nosotros, y no podemos darles ya más coartadas para evadir su responsabilidad por tener sumido al país de un ciclo de violencia en otro. Mucho menos, debemos prestarnos para legitimar sus pretensiones de regionalizar la guerra con agresiones militares a Venezuela.


José Antonio Gutiérrez D.