Fiesta del PCE 2010

En la carpa de Cuba con la bandera de la Revolución

Ruta de Aigualluts cerca de Benasque

En la pradera después de Aigualluts, a los pies del Aneto.

Impresionante cascada de Aigulluts

La espectacularidad de esta cascada es para no olvidarse de ella.

Las Gradas de Soaso

Un espectaculo en los Pirineos Aragones

Cascadas de la Larri en, la espectacularidad alubrada a nuestros ojos

Un valle Glaciar eún vivo en los Pirineos Aragones

A los pies del las agujas del Pico Perramo, con su ibón

Otro rincón sin desperdicio pero muy duro de alcanzar

La Alhambra de Granada

La Alhambra desplegando toda su majestuosidad por la noche

La Alhambra de Granada

El patio de los Leones después de su restauración

Caracassonne

Ciudad Patrimonio de la Humanidad al sur de Francia

Mont Saint Michel

En la Normandia francesa se encuentra emplazada esta abadía espectacular

Castillo de Chambord

En el Valle del Loira, merece la pena ver este chateau

La Cueva de Zugarramurdi

En el norte de Navarra, se encuentra este lugar misterioso

En el alto del Mugrón

Una jornada de reivindicación con la Plataforma contra el ATC de Zarra.

Vista Labor de Torregrande

Edificio centenario con planta defensiva acastillada en Almansa.

Fiesta PCE 2012

Cayo Lara apoyo la reivindicación de la Coordinadora en Defensa del Hospital de Almansa para su no privatización.

Marchas de la Dignidad

En pleno tramo de Chinchilla a Albacete de camino a Madrid con las Marchas 22-M.

Fiesta PCE 2014

Un rato distraido con Cayo Lara en los puestos de la Fiesta del PCE.

Fiesta PCE 2014

Gines Fernandez el Director de Mundo Obrero, mítico periódico del PCE.

Marchas de la Dignidad Almansa

Movilización contra los recortes sociales y libertades colectivas, reclamando Pan, Techo, Trabajo y Dignidad 21.03.2015.

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jueves, 2 de julio de 2015

Tribunales de arbitraje: el TTIP y la privatización de la justicia

Opacidad en las negociaciones y falta de legitimidad democrática, convergencia reguladora y armonización normativa a la baja, desregulación de obligaciones y re-regulación de derechos, mecanismos de solución de controversias inversor-Estado —conocidos como ISDS, por sus siglas en inglés— que incluyen la posibilidad de recurrir a tribunales internacionales de arbitraje… De entre todos los aspectos jurídicos cuestionables que incluye el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP), muchos de ellos complicados de analizar y de ser comprendidos por la opinión pública, el que ha tenido una mayor trascendencia ha sido, precisamente, este último.

De hecho, cuando hace unos meses la Comisión Europea puso en marcha una consulta pública sobre la inclusión de mecanismos ISDS en el TTIP y en otros tratados de “libre comercio”, el 97% de la ciudadanía europea manifestó estar en contra de este sistema de arbitraje. Y es que no parece difícil asumir que la creación de estos tribunales privados, que se sitúan por encima de los propios Estados y permiten a las empresas transnacionales denunciarlos cuando sus negocios puedan verse afectados, supone un ataque frontal a la soberanía de las personas y pueblos de Europa y les impide, en el marco de unas sociedades formalmente democráticas, ejercer el derecho a decidir sobre sus propios destinos.
Lex mercatoria . 

La existencia de este tipo de tribunales arbitrales es uno de los elementos característicos de la lex mercatoria. Así, en el nuevo Derecho Corporativo Global, mientras las obligaciones de las empresas transnacionales se remiten a unos ordenamientos nacionales sometidos a la lógica neoliberal, a un Derecho Internacional de los Derechos Humanos manifiestamente frágil y a una responsabilidad social corporativa (RSC) voluntaria, unilateral y sin exigibilidad jurídica (Derecho blando o soft law), sus derechos se protegen mediante un ordenamiento jurídico internacional basado en reglas de comercio e inversiones —los contratos firmados por las grandes corporaciones; las normas y disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial; el Sistema de Solución de Diferencias de la OMC y los citados tribunales de arbitraje— de carácter imperativo, coercitivo y ejecutivo (Derecho duro). Dicho de otro modo: para las multinacionales, la fortaleza de la lex mercatoria; para las personas y los pueblos afectados por ellas, la debilidad de la “ética empresarial” y la “responsabilidad social”.

“Seguridad jurídica”. Los tribunales internacionales de arbitraje tienen una función fundamental en la arquitectura jurídica de la impunidad: dotar de plena seguridad jurídica a las inversiones realizadas por las multinacionales frente a los Estados receptores. Este es el concepto dominante de “seguridad jurídica”, basado en las normas de inversiones y los acuerdos de comercio bilaterales, multilaterales y regionales promovidos desde la OMC, el FMI y el Banco Mundial, que tienen como único fundamento la protección de los contratos y la defensa de los intereses comerciales de las grandes compañías. De esta manera, mientras se deja de lado lo que debiera ser la verdadera seguridad jurídica —la que sitúa el Derecho Internacional de los Derechos Humanos por encima de la lex mercatoria— y no existen instrumentos efectivos a nivel internacional para el control de las empresas transnacionales, los laudos de los tribunales arbitrales sí que dan lugar a mecanismos coercitivos y son “sentencias” de obligado cumplimiento, ya que sus implicaciones económicas resultan muy difíciles de sostener para los países periféricos.

Privatización de la justicia. La Corte Permanente de Arbitraje con sede en La Haya, la corte de arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional, el Sistema de Solución de Diferencias de la OMC, el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI) del Banco Mundial… Todos estos tribunales privados se constituyen como una especie de sistema paralelo al poder judicial, favoreciendo a las grandes empresas al margen de los poderes judiciales nacionales e internacionales. En estajusticia privatizada, son las transnacionales las que demandan a los Estados —nunca al revés— y eligen la jurisdicción, sin necesidad de agotar los recursos internos a nivel nacional; es más, pueden ser incluso una instancia de apelación a las sentencias de tribunales ordinarios y no cabe recurso al fallo arbitral. Y además, como afirma Luis Rico, miembro de Ecologistas en Acción y de la campaña No al TTIP, “los árbitros pertenecen a una camarilla de diez bufetes, y pueden actuar a veces como consejeros de multinacionales, otras como fiscales, como árbitros… Pueden ser jueces y parte”.

Soberanía y “nuestras empresas”. El hecho de que el TTIP incluya el recurso a estos tribunales arbitrales como el principal mecanismo de resolución de conflictos entre los grandes inversores y los Estados representa, sin duda, una amenaza para el pleno ejercicio de la democracia, la soberanía y los derechos sociales. Como, en el mismo sentido, lo fue para la América Latina de los años ochenta y noventa la imposición del Consenso de Washington, que llevó a la mayoría de los Estados de la región a firmar múltiples tratados comerciales y acuerdos de protección de inversiones con los países centrales, permitiendo —cuando alguno de los gobiernos latinoamericanos, obedeciendo a la voluntad popular, ha querido modificar las condiciones de los contratos— la interposición de decenas de demandas ante el CIADI por parte de las empresas transnacionales europeas y estadounidenses. En la Unión Europea estamos sufriendo ahora los mismos planes de ajuste estructural, austeridad y disciplina fiscal que se impusieron en América Latina en los años ochenta y noventa del siglo pasado; de igual manera, hoy con el TTIP se restringe nuestra soberanía económica en la misma medida en que la soberanía latinoamericana se vio afectada por la llegada de “nuestras empresas” hace dos décadas.


Armadura jurídica. “El sometimiento al arbitraje de controversias entre los Estados y los inversores extranjeros forma parte de las obligaciones asumidas en los tratados de protección y promoción de las inversiones, en tratados de libre comercio y en otros similares”. Según Alejandro Teitelbaum, abogado y experto en Derecho Internacional, “los Estados renuncian así a una prerrogativa fundamental de la soberanía como es la competencia territorial de los tribunales nacionales”. Así, frente a la armadura jurídica del capitalismo, se hace necesario restablecer esta competencia de los tribunales nacionales, recuperar el papel de los parlamentos y poner en marcha iniciativas legislativas populares. Junto a ello, en el marco internacional, es urgente establecer una normativa vinculante que contrarreste la fuerte asimetría que existe entre la lex mercatoria y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Esto es, que anteponga los derechos de las personas y de los pueblos a los intereses privados de las grandes corporaciones.

Juan Hernández Zubizarreta es profesor de la Universidad del País Vaco (UPV/EHU). Pedro Ramiro(@pramiro_) es coordinador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL).

miércoles, 10 de junio de 2015

EEUU controlará el 60% del PIB mundial si firma el TTIP y el acuerdo del Pacífico

Unas jornadas previas a la cumbre de esta semana entre la UE y América Latina y Caribe analizan el papel de los acuerdos comerciales e inversiones como mecanismo para ahondar en las políticas neoliberales y las privatizaciones masivas.

“Tenemos que revertir la ideología neoliberal apelando a los principios de los derechos humanos. De lo contrario, Estados Unidos seguirá ahondando en la senda que abrió con el NAFTA [el tratado de libre comercio que firmó con Canadá y Estados Unidos en 1994] y acabará firmando dos acuerdos similares con la Unión Europea, el TTIP, y con los países del Pacífico, el TPP, pasará a controlar así el 60% del PIB mundial y el 75% del comercio mundial”. Así de rotunda se ha mostrado la presidente de Transnational Institute, Susan George, en unas jornadas celebradas este lunes en Bruselas sobre la cumbre entre la UE y los países de América Latina y Caribe, que tendrán lugar este miércoles y jueves también en Bruselas.

Sobre el TTIP, George no se anduvo con medias tintas: “Es un enorme desafío porque este acuerdo es una horrible pieza de legislación”, ha sentenciado: “Se les dará a las empresas la oportunidad de cambiar todo el trabajo que se ha hecho en Europa por construir un modelo social en beneficio de las personas y de los trabajadores”.

Con acuerdos como éste, ha alertado George, las empresas acumularán cada vez más y más capital y cuando esto sucede, ha argumentado, “se borra la barrera de la corrupción. En Estados Unidos, las multinacionales pueden dar tanto dinero como quieran a un candidato a la presidencia para hacer la campaña electoral, de manera que luego sucede que, en cuanto al TTIP, por ejemplo, el 93% de las reuniones que el Gobierno mantiene sobre este acuerdo comercial está siendo con compañías privadas y lobbies empresariales. Así, el sector privado ni siquiera tiene que andar dando dinero bajo la mesa”.

Tras la guerra, ha advertido George, se creó en Occidente una ideología keynesiana del bienestar, que ahora es la que está en jaque. “Desde ese momento, en los años 50, empezó a crearse ya una ideología neoliberal basada en la expansión del capital y el poder de las grandes corporaciones, una ideología que fue impulsada definitivamente por Reagan y Thatcher en los años 80”, ha criticado George.

Profundizar en la globalización social
Ante este panorama, George ha llamado a ahondar en la globalización, pero en la globalización social, en la globalización de la protesta. “Estar unidos en Europa no es suficiente. Hay que seguir reforzando las relaciones y la cooperación entre los países europeos, claro, pero estamos globalizados y la gente tiene que trabajar por estar globalizada para saber qué se hace en otras partes del mundo y estar unidos a nivel global para para luchar juntos, en común”.
El eurodiputado de Podemos, Miguel Urbán, ha señalado así a “las políticas de austeridad impuestas en Europa con la crisis económica para seguir imponiendo medidas neoliberales, una estrategia del shock para beneficiar al gran capital y de paso causar miedo en la población, y todo con el chantaje de la deuda”.

“Se introduce el miedo, el miedo a perder el trabajo, a no poder comer tres veces al día, y se nos dice que éstas son las únicas políticas posibles, que no hay otra opción, porque lo que quiere la Troika es que no haya ciudadanos sino súbditos”, ha criticado Urbán, para quien el triunfo de Syriza en Grecia “muestra todo lo contrario: que hay otra política que puede hacerse, y eso es lo que más teme la UE, que Syriza demuestre que hay otra opción”.

Junto al TTIP, otro de los grandes proyectos neoliberales para liberalizar, privatizar y amasar capital en manos de las grandes corporaciones, es el TiSA, el Tratado sobre el Comercio de Servicios, que negocian en secreto medio centenar de países y que podría dar lugar a una ola de privatizaciones.
El sindicalista uruguayo Fernando Gambera ha alertado que frente al TiSA está claudicando un país tras otro, “incluso los que podrían parecer o pensamos que son más progresistas, como algunos países del Mercosur”.

Como ejemplo, Gambera ha señalado el caso de su propio país, Uruguay. "Después de diez años de gobierno con un claro interés social, resulta paradójico encontrar que el país está ahora implicado en el TiSA. En seis meses, el presidente de Uruguay ha pasado de no saber nada de este acuerdo internacional a estar participando en las negociaciones". Según Gambera, "el TiSA impedirá a los futuros gobiernos, del signo que sean, cambiar las legislaciones, y esto puede ser muy grave para países en los que, como Uruguay, sectores como la energía o las telecomunicaciones aún son de monopolio estatal".

La gestión del agua
Una de las luchas que está teniendo lugar en Europa precisamente sobre la liberalización de un sector, es la que está planteando la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos en cuanto al sector del agua.

Pablo Sánchez, portavoz de la Federación, ha celebrado que la iniciativa europea ciudadana presentada el año pasado para tratar que la UE garantice la gestión pública del agua “es la única que de momento ha recibido una respuesta positiva de la Comisión Europea y ahora mismo se está tratando en el Parlamento comunitario”.

“La liberalización de este sector, sin embargo, no es nueva. Hace algunos años el 75% del agua de Europa se gestionaba públicamente y ahora ese porcentaje está por debajo del 50%”. “Los beneficiados por estas privatizaciones de la gestión del recurso son empresas con nombres y apellidos: Suez, Eolia, Aqualia…porque lo que se ha hecho no es sino transferir dinero público a estas multinacionales”.


En el caso del agua, Sánchez cree que la lucha para garantizar la gestión pública del agua “y que el ánimo de lucro quede fuera de la ecuación, está en el derecho humano al agua que garantiza Naciones Unidas, porque al tratarse de un derecho nos permite hablar de gestión pública. Un derecho”, argumentado, “no puede estar sujeto al ánimo de lucro, al beneficio de las grandes corporaciones”.